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Martes, 20 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Urge un transporte sostenible

Leiner Vargas [email protected] | Martes 12 abril, 2016


 El país requiere las bases de una reforma sustantiva de la institucionalidad pública encargada del sector transportes

Reflexiones

Urge un transporte sostenible

El país ha hecho grandes avances en muchos campos. Sin embargo, está atorado en muchos otros. No es posible pensar en un desarrollo sostenible, si no tenemos un balance en la evolución institucional y en la implementación de soluciones de sentido común, a nuestros problemas más graves, uno de ellos y quizás el que más nos impacta diariamente, el del transporte. El llamado que ha hecho Christiana Figueres a declarar emergencia nacional en el sector transporte es absolutamente correcto, debemos dejarnos de discursos vacíos, de ministros que no pasan de la retórica y de la crítica, sin soluciones. Es hora de ponernos serios y de actuar con una política nacional de Estado y una estrategia de inversión sostenible y sostenida, para lograr tener en un periodo razonable, digamos una década, un verdadero cambio en las condiciones de movilidad de personas y bienes en el país.
Para desarrollar este gran esfuerzo nacional debemos escuchar el sentimiento y la voz de los y las ciudadanas del país. Nos estamos matando literalmente en las calles, algunos por accidentes de tránsito y otros por el estrés que genera el estar atorados literalmente entre las presas, la contaminación y el desorden vial y de infraestructura de sobra conocido. No existe prioridad en el traslado público en buses o modos alternativos como el tren. Estamos atorados en cada río o quebrada del Valle Central por puentes a punto de colapsar. Tenemos ciudades inseguras, llenas de sinsentidos como dobles filas para tomar taxi o autobús, en avenidas de dos o tres carriles. Cada institución por su parte decide reparar o deshacer lo que otra ha hecho, sin orden y coherencia y mucho menos, coordinación. Estamos colapsados por la cantidad de vehículos que tenemos y la proyección de ventas y de ingreso de nuevos autos y motos, eso solo nos dice el absurdo que es seguir en esta ciudad parqueo, en la que hemos convertido a San José.
No se trata de activar una emergencia al estilo de la CNE o de hacer un puente nuevo, una platina cada cuatro años y aplaudir al ministro o presidente de turno. A ese paso no vamos por ningún camino. El país requiere las bases de una reforma sustantiva de la institucionalidad pública encargada del sector transportes, vincularla con una estrategia nacional de uso de energías y combustibles limpios, un programa agresivo de movilidad urbana sostenible y el desarrollo de nuevas alternativas de transporte público para personas y bienes. Reactivar el TREM y el desarrollo de la infraestructura para que no tengamos dispersos a los autobuses o taxis en medio de las calles angostas de nuestras ciudades. Urge una nueva visión nacional en el sector, que prepare la Costa Rica del presente a las necesidades de nuestra población de los próximos 30 años. Seguramente al final del día todos ganamos, si nos ponemos de acuerdo.

Leiner Vargas

 

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