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Se nos acaba el tiempo, ya no importa cuántos proyectos de ley envíe el Ministerio de Hacienda a la Asamblea, si no aprueban alguno referido al déficit, nos rebajarán otra vez la calificación internacional

Urge mensaje positivo para las calificadoras


Es urgente, necesario, ya no hay más tiempo, si la Asamblea Legislativa no le da luz verde a alguno de los proyectos de ley que tienen que ver con acciones directas para mejorar la situación crítica del déficit fiscal, nuestra calificación crediticia internacional se verá afectada.
Es el momento para que el Gobierno escuche a los partidos sobre los cambios que desean en los proyectos, y ceder, para así mandar un mensaje afuera, con el que las calificadoras de riesgo y los inversionistas sientan seguridad de que el país quiere solucionar las finanzas.
Ya las señales se perciben. El 18 de mayo, Helio Fallas, ministro de Hacienda, insistía en que “se le cae la cara de la vergüenza” cada vez que tiene que hablar con las agencias calificadoras internacionales.
Dejó claro que lo que necesitamos como país para que no se nos rebajen más las notas crediticias es dar un mensaje de que el Congreso avalará alguno o varios de los proyectos que harán bajar el déficit fiscal, que este año estará cercano al 6% de la producción nacional.
Todo esto fue un detonante de lo que sucedió cuatro días atrás, cuando el 14 de mayo el banco estadounidense J.P. Morgan indicó a los inversionistas que debían ser cautos con los bonos costarricenses, ya que ubicó al país entre los que corren más riesgo de deterioro por el problema del déficit fiscal.
Para el 22 de enero, la firma calificadora Fitch cambió la perspectiva de estable a negativa de la deuda soberana de Costa Rica, al argumentar que se requiere una reforma fiscal para aumentar los ingresos.
A finales de 2014, el Fondo Monetario Internacional, en su visita al país, le dio el menú de la solución al país sobre el déficit.
Así, dos terceras partes tienen que venir de nuevos ingresos y, lo restante, de recortes por parte del Gobierno en los gastos. Ese es el camino para iniciar un proceso de reforma fiscal.
Otro retumbo sobre lo que sucede fue a mediados de setiembre del año pasado, cuando la agencia Moody’s anunció un descenso en la calificación a la deuda costarricense y con eso eliminó el grado de inversión del que gozaba el país desde 2010 y lo ubicó en grado especulativo.
Es el momento de actuar, ya no tenemos más oportunidades de tirar el balón hacia adelante, las puertas para soluciones extranjeras se nos están cerrando y el país está cada día más en jaque mate sobre el tema de los números.

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