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Urge invertir en aeropuertos

¿Dejaría usted morir de hambre a la gallina de los huevos de oro? Seguramente la respuesta sería que no.
Sin embargo, las autoridades de Transportes no han realizado el esfuerzo necesario para mejorar la condición de los aeropuertos.
De no atenderse la demanda de las aerolíneas, se podría poner en riesgo la meta de traer 2,3 millones de visitantes para 2010.
Recientemente trascendieron en LA REPUBLICA las congojas que pasan las aerolíneas en el aeropuerto internacional de Limón.
Una pista que sirve de tránsito a la compañía nacional Nature Air para los vuelos a Bocas del Toro pone en riesgo las operaciones.
Cómo es que un puerto aéreo no cuenta con un camión de bomberos, ni tiene un solo funcionario de Migración permanente y carece de al menos un camión cisterna para proveer combustible a las naves.
Cualquiera podría decir que el abandono en que está esa pista se debe al poco tránsito que emplea esa terminal, pero no.
Iguales contratiempos enfrentan los pasajeros que aterrizan en los aeropuertos Daniel Oduber y Juan Santamaría.
A pesar de que este año se construyó una terminal provisional en Liberia, la gran cantidad de turistas que arriban por ahí hace necesario un proyecto ambicioso.
Por ahí el gobierno está prometiendo para 2009 una nueva terminal de pasajeros que se construiría mediante concesión.
Sin embargo, las mismas autoridades de Transportes reconocen que será una solución que colapsará para 2014.
Es decir, en poco tiempo los visitantes volverán a enfrentar las incomodidades de ahora: falta de espacio para sentarse, de aire acondicionado, de baños y de áreas comerciales.
El crecimiento del flujo de vacacionistas que ingresa por Guanacaste debe poner a los ingenieros del Ministerio de Obras y Transportes a pensar en algo más grande.
Eso sí, que cierren todos los portillos para evitar que esa concesión se convierta en un contrato de gestión interesada, que tantos dolores de cabeza ha provocado en el aeropuerto de Alajuela.
Un país que vive del turismo no puede darse el lujo de permitir que la ampliación de su principal aeropuerto tenga tres años y cuatro meses de atraso.
Lo peor es que aún no hay una solución que permita completar los trabajos y que Alterra, operador de la terminal, anunció que ya no tiene dinero para construir.
Si bien se proyecta que este año vendrán al país 1,9 millones de turistas, hay que continuar alimentado la gallina para que siga dando huevos dorados.
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