Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 30 Septiembre, 2013

¿Cómo está Costa Rica preparada para enfrentar un cambio de los países desarrollados hacia una política monetaria menos expansiva?


Disyuntivas

Urge escoger

Las naciones latinoamericanas, con mercados más libres y abiertos, mejores resultados fiscales, bancos más sólidos, tipos de cambio flexibles, altas reservas internacionales, deudas públicas y externas menores y mejores resultados en su balanza comercial pudieron encajar muy bien el golpe de la gran recesión.
Cuando, con la quiebra de Lehman Brothers la crisis se agudizó, la política monetaria expansiva de las economías desarrolladas determinó tasas de interés muy bajas que provocaron una gran llegada de capitales a los países en desarrollo en busca de mejor rentabilidad. Esto reforzó el crecimiento de estas naciones en medio de la recesión.
En la última reunión del Fed de los Estados Unidos no se redujo la política de compra de activos financieros de largo plazo. Pero cada día está más cercano el momento en que ello ocurrirá. También el inicio del crecimiento en la Zona de Euro puede significar una baja en el crecimiento de sus agregados monetarios.
Para las naciones en desarrollo eso significa una disminución de recursos externos. Con solo el anuncio de que esa situación se daría ya se han adelantado sus efectos. De mayo a setiembre las monedas de Brasil, India, Indonesia, Turquía y Suráfrica se han devaluado un 14%.
La desaceleración de la economía china ha disminuido su demanda por materias primas y alimentos, cuyos precios ya se han rebajado de los elevados niveles alcanzados en 2008-2012. A América del Sur esto le perjudica, a Centroamérica y el Caribe esto más bien abarata la factura alimentaria.
Ya en mayo el Fondo Monetario Internacional previó una disminución de una tercera parte en la tasa de crecimiento de América Latina para este año, al bajar del 4,5% del 2012 al 3%.
¿Cómo está Costa Rica preparada para enfrentar un cambio de los países desarrollados hacia una política monetaria menos expansiva y hacia un menor déficit fiscal en los Estados Unidos, con la austeridad pactada entre demócratas y republicanos en los recortes automáticos de gastos?
No gozamos hoy de las fuerzas que nos permitieron que la pulmonía en Estados Unidos y Europa fuese acá una gripe. En 2008 teníamos superávit del sector público global, hoy se vislumbra un déficit superior al 7% del PIB en 2014. Teníamos un tipo de cambio que fluctuaba entre las bandas, desde hace tres años tenemos un tipo de cambio fijado por el banco central en la banda inferior. Hace cinco años nuestra deuda pública total no llegaba a 40% del PIB y la externa era externa era pequeña, hoy están creciendo y se acercan a límites peligrosos. En 2008 la pobreza disminuía, hoy está estancada y crece el desempleo.
El panorama externo nos brindará algunos elementos positivos: un crecimiento mayor de nuestro principal socio comercial, los Estados Unidos, la recuperación del crecimiento en la Unión Europea y posiblemente menor precio de combustibles, alimentos y materias primas.
Pero hemos desperdiciado el tiempo: no se han realizado las transformaciones con urgencia requerida en los gastos y los ingresos públicos, en la tramitología y la infraestructura, en las fuentes y costos de la energía, en la calidad de la educación pública y la oferta de programas de capacitación laboral.
Este miércoles entramos ya a la campaña electoral y estos temas no se discuten. No hay mejor ocasión que esta campaña para debatir y ponernos de acuerdo para enfrentarlos.

Miguel Ángel Rodríguez