Urge cambiar cultura para ejecutar proyectos
“Estamos tratando de intervenir en cada proyecto para asegurarnos de que las cosas se hacen bien y no tener atrasos posteriormente”, dijo el ministro Édgar Ayales. Marco Monge/La República
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País malgasta tiempo en revisiones y aprobaciones

Urge cambiar cultura para ejecutar proyectos

Unidad apoyará a ministerios para agilizar los tiempos de respuesta en todos los procedimientos

Más allá de los tiempos de aprobación legislativa, los procesos de licitación, contratación administrativa y expropiaciones, el país se ve afectado por la incapacidad para ejecutar los proyectos que se propone desarrollar.
Si el país logra mejorar la comunicación para que las licitaciones vayan sin errores desde el inicio, mejorar tiempos de respuesta en los mecanismos de control (Secretaría Técnica Ambiental, Contraloría General de la República, Asamblea Legislativa, etc.) y procesos de expropiación más expeditos, podrá recuperar la competitividad.
“A todos estos atrasos hay que sumarles que no tenemos una cultura de ejecución en el gobierno”, advirtió el ministro de Hacienda, Édgar Ayales, a su salida de la Cuarta Mesa de Diálogo Nacional. Este foro pretende encontrar salidas a la situación fiscal del país.
Para contribuir en mejorar esa cultura de ejecución, dicho ministerio abrió una unidad para apoyar a las dependencias gubernamentales con el fin de que puedan mejorar todos los procedimientos. “Hacer las cosas bien desde el inicio es una tarea que debemos hacer inmediatamente”, advirtió Ayales.
Los datos de ejecución son de espanto. Durante la década pasada, ratificar un préstamo del exterior para un proyecto de obra pública tardaba 819 días en la Asamblea Legislativa, uno de los peores tiempos en América Latina.
Incluso, los proyectos, antes de pasar a la corriente legislativa, deben pasar un calvario de meses antes de ser diseñados, inscritos y aprobados por el Ministerio de Planificación, Banco Central, Autoridad Presupuestaria, etc.
Y posterior a las aprobaciones, viene el tema de revisar diseños, conseguir permisos y hacer expropiaciones, en el caso de obras como carreteras.
“Creo que hay castigos muy fuertes para los funcionarios públicos y un temor muy grande a equivocarse. Entonces si uno suma esos castigos, más el hecho de que no existen consecuencias negativas por ineficiencia, entonces la consecuencia es que no hay mucha acción”, señaló Fernando Quevedo, representante en el país del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Un préstamo hecho precisamente por este organismo internacional se ha mantenido estancado, con muy pocos proyectos en ejecución en este momento.
Si bien es importante que el país se preocupe por los temas ambientales, la opinión de las comunidades y las decisiones por consenso, hay cosas que no tienen sentido que atrasen tanto.
El problema no necesariamente es la tramitología, de todas formas bastante engorrosa, sino el desconocimiento en la elaboración de los carteles y el seguimiento de los procesos. Los errores llevan a atrasos descomunales.
“Hay que poner en perspectiva que por el tamaño equivocado de un papel en un permiso estamos retrasando una obra importante por varias semanas”, dijo Quevedo.

Rodrigo Díaz
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@La_Republica

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