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Urge un diálogo flexible en Bolivia


En una Bolivia crispada por la interrupción de las conversaciones que llevarían a firmar acuerdos entre el gobierno y los opositores regionales de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca, deberían primar la serenidad, la madurez política y el derecho de los bolivianos a vivir en paz y democracia.
El presidente Evo Morales se había incorporado a dichas pláticas con sus opositores tras regresar de la Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), donde obtuvo el respaldo de sus homólogos de la región.
Actualmente, la situación se agudizó por la detención del prefecto (gobernador) de Pando, Leopoldo Fernández, acusado de “genocidio” por parte de la fiscalía general de Bolivia, aunque esta niega haber dictado la orden de detención que habría estado a cargo del ejército de ese país sureño.
Esta grave acusación debe ser investigada como corresponde y sobre el resultado y juicio respectivo debería tener amplia información no solo toda Bolivia sino el resto del mundo, para que no quede duda de que reinaron la justicia y la transparencia. La estela de luto que dejan estos actos criminales, vengan de quien vengan, es difícil de sanar luego en el alma de los pueblos.
No obstante, el resto del país debería continuar la ruta ya felizmente iniciada del diálogo. Tanto el gobierno de Evo Morales como los gobernadores y fuerzas de oposición que tienen diferencias con él deberían pensar, antes que nada, en el bienestar y el derecho a la paz de los bolivianos.
El camino de la violencia nunca podrá ser el que lleve al bienestar y al progreso a un pueblo. Esa ruta solo puede dejar un saldo de profundo dolor, más pobreza y menos esperanza. Mientras sea posible, el destino de un pueblo debe discutirse en una mesa de conversaciones en la que reine el deseo de mejorar las condiciones de vida del país, deponiendo intereses mezquinos o particulares y América Latina debe ya demostrar que es capaz de lograrlo.
Las agencias de cables han informado que los disturbios de los últimos días en Bolivia han dejado ya un saldo de “25 acribillados”. El peligro de que estalle más violencia en ese país es mucho y deberían prevalecer la inteligencia y las mejores estrategias para el mantenimiento de la paz como marco idóneo para la continuación de las conversaciones en donde las partes ejerciten la flexibilidad y lleguen a un acuerdo.
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