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Domingo, 16 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Urge acción legislativa

| Lunes 20 abril, 2009



Urge acción legislativa


Decíamos en este espacio en el fin de semana que acaba de concluir, que es urgente la acción en la Asamblea Legislativa, en donde debería producirse un cambio de actitud que modificara la ya tradicional falta de seria discusión y que se estudiaran las propuestas sobre los principales temas que requieren aprobación de leyes para que el país pueda avanzar.
Decíamos que más allá de si el Plan Escudo está bien o se le quieren hacer cambios es necesario actuar y aprobar lo necesario para evitar la paralización.
Sin embargo una nota de este medio nos anunció que la campaña electoral afectaría el trabajo de los legisladores y que los diputados no prometen avances para el próximo año.
Nada más lejos de lo que el país necesita y de la actitud que tanto los precandidatos y candidatos de los diferentes partidos como las bancadas legislativas deben asumir. Sería realmente lamentable que los costarricenses, a quienes pronto se les volverá a pedir el voto para elegir gobernantes tuvieran que seguir viendo pasar el tiempo sin que en el Congreso se aprueben leyes que urgen.
Nada peor para empañar la imagen de los candidatos que aspiren a dirigir el país que una Asamblea Legislativa en donde todos están representados, paralizada por una campaña política. Es justamente lo contrario lo que la población espera. El país clama por acciones rápidas que signifiquen pasos acertados para salir de la crisis económica y del terrible estado de inseguridad.
Se prevén denuncias contra el Gobierno y contra los aspirantes a la presidencia a causa de una campaña electoral que apenas calienta motores y ya estaría causando estragos en la labor parlamentaria y por ello en la vida nacional, según afirman los propios diputados de las diferentes bancadas.
Mientras Costa Rica entera anhela seriedad, trabajo responsable y solución a los más graves problemas, los políticos y legisladores se preparan para perder el tiempo en debates estériles agitados al calor de la campaña política. Todo lo contrario de una contienda electoral con base en ideas y propuestas acompañadas de transparencia sobre los medios y la forma en que estas se desarrollarían.