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Unos 5 mil burócratas quedarían en la calle

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Cuando Laura Chinchilla entregue la banda presidencial el próximo año, entre 4 mil y 5 mil burócratas perderán su trabajo.

A diferencia de miles de costarricenses que quieren que este gobierno acabe de una vez por todas, este grupo de trabajadores ve con tristeza como se acerca a cuentagotas.

Los funcionarios públicos en esta condición son los empleados de confianza, como los ministros y presidentes ejecutivos de instituciones autónomas, como la Caja y Recope, además de los diputados.

No obstante, el grueso de ese grupo lo componen los trabajadores técnicos y profesionales que brindan soporte a esos jerarcas.

Todos ellos no tienen una plaza en el Servicio Civil y por ende, tienen que dejar su puesto con esta administración.

Cada cuatro años esta historia se repite y llena de gran incertidumbre a miles de familias, pues aunque muchos de estos empleados empiezan a buscar trabajo con anterioridad, lo cierto del caso es que la realidad del mercado laboral es muy dura, con profesiones saturadas en todos los campos, malos salarios y un desempleo que afecta a diez de cada 100 costarricenses.

Pese a que es un número considerable de nuevos desempleados, José Joaquín Arguedas, director general del Servicio Civil, indicó que en comparación con otros países de la región, el cambio de Gobierno no signi ca un recorte de trabajadores masivo.

En ese sentido, detalló que un reciente fallo de la Sala IV impide al nuevo presidente echar a los funcionarios interinos por razones políticas para nombrar a otras personas. Sin ese fallo, estos se unirían probablemente a los empleados de con anza en el recorte masivo.

Asimismo, indicó que con la creación del Estatuto Policial también se cerró una ventana de despido de policías por razones políticas.

“Es una realidad cada cuatro años. Miles de personas pierden su puesto de trabajo con el cambio de Gobierno, no obstante, se ha tratado de cerrar esos portillos desde hace unos 15 años para acá. Antes más la gente era despedida”, indica Arguedas.

Por otra parte, la situación de incertidumbre que viven los burócratas que serán echados, podría impulsar la campaña de Johnny Araya, candidato de Liberación Nacional (PLN).

A estas alturas, muchos de esos trabajadores creen que si ayudan en la campaña verdiblanca, un nuevo eventual gobierno del PLN los podría dejar en sus puestos.

Por el momento, Araya es el principal aspirante a la Presidencia de la República, pues las encuestas más recientes lo colocan con un apoyo popular del 26%.

Sin embargo, desde hace meses se encuentra estacando en el apoyo popular y el aspirante Rodolfo Hernández de la Unidad Social Cristiana, cuenta ya con un respaldo del 12%, a pesar de que solo lleva tres meses en campaña, de acuerdo con Unimer.

Esteban Arrieta
[email protected]

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