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Viernes 28 Diciembre, 2007

Universidad del Deporte, instrumento de salud y paz


Varias e importantes lecciones hemos recibido los costarricenses en materia de deportes: la mayoría de ellas provenientes de atletas especiales que han luchado contra innumerables obstáculos para representar al país en podios internacionales y poner muy en alto la estima nacional. Otras no tan hermosas como las descritas, pues han sido lecciones de frustración que afectan el ánimo popular, sobre todo en el caso de los amantes del fútbol.
Pero ninguna tan importante como la que nos indica que el deporte en Costa Rica, debe contar con mayores y mejores recursos, no solo para que la nación destaque en las distintas disciplinas dentro y fuera de nuestras latitudes, sino también para que sea este el verdadero instrumento de sanidad que la juventud necesita y que la sociedad demanda, con el fin de combatir la violencia, la tristeza y la inactividad en que muchos y muchas están sumidos.
Como legislador, consciente del valor del deporte hoy y siempre, y del esfuerzo que muchas organizaciones despliegan para apoyarlo, he puesto a despacho el proyecto de ley, expediente No.16637 que pretende la creación de una Universidad Nacional del Deporte.
Tal y como lo he señalado en la justificación de la mencionada iniciativa de ley, el deporte es una actividad que contribuye a una vida más saludable de la población. Además, potencia la sana convivencia social y el uso creativo del tiempo libre. Sin duda, el deporte reviste una importancia social a la hora de forjar una identidad y reunir a los pueblos. El deporte ayuda a mejorar el entorno y la calidad de vida de las comunidades y de las personas.
En estos momentos de desarrollo mundial, cuando la globalización de las comunicaciones y el auge del transporte marítimo y aéreo permite un acercamiento mayor a los grandes eventos deportivos que se realizan alrededor del mundo, conviene pensar en profesionalizar a nuestros deportistas y a sus entrenadores y dotarlos de los instrumentos académicos y técnicos para que puedan lograr todos sus cometidos.
En nuestro país, se dio un paso importante al crearse la Facultad de Ciencias del Deporte en la Universidad de Heredia, para formar profesores de educación física que se encarguen de impartir las pocas lecciones que sobre la materia abriga el currículo escolar y de secundaria. Pero no hemos pensado en grande en el paso siguiente. Es hora de pensar en grande. Es hora de mirar hacia el futuro con optimismo y esperanza y de poner al servicio de nuestros jóvenes, de toda la ciudadanía, los recursos que ya existen y que no hemos canalizado de la mejor forma posible.
Según la propuesta que he presentado, la Universidad tendrá carácter académico y técnico, y gozará de autonomía dentro de las condiciones especiales requeridas por la experimentación educativa y el ordenamiento jurídico; su sede principal estará en Desamparados, y podrá desarrollar proyectos y programas académicos y deportivos en cualquier otro lugar del país, cuando así lo consideren conveniente sus autoridades universitarias y el Consejo Superior de Educación.
La Universidad que se crea bajo esta Ley desarrollará los programas académicos correspondientes a las áreas de educación física, deportes, recreación, gerencia, organización y periodismo deportivo, basados en un enfoque de conocimientos complejos y criterios de pertinencia social acorde con los preceptos constitucionales.
Este es nuestro objetivo y nuestro sueño y sabemos que para ello, contaremos no solo con el apoyo de otros legisladores sino también de padres y madres de familia y de quienes entre su quehacer diario, han incluido la sana costumbre de practicar, por su salud mental y física y por la salud colectiva, un deporte.

Oscar Núñez Calvo
Diputado