Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

Enviar
Miércoles 29 Junio, 2016

Si se partiera de que por razón de votos se tienen ministerios, la situación que se vive en la Asamblea Legislativa polipartidista se llevaría al consejo de gobierno


Pizarrón

Unidad nacional en el gabinete presidencial


La situación de desconcierto, que se siente que vive el país, por la mala conducción presidencial ha provocado que se hayan producido dos propuestas políticas, en torno a cómo resolver esta falta de rumbo.
Una, articulada y pensada, de Ottón Solís, y otra, como un francotirador, de José María Figueres. Ottón propone que para el próximo gobierno, el consejo de gobierno se integre de conformidad al resultado de las elecciones, en cuanto a los votos de los partidos para el nombramiento de los ministros. Cree también en un plan mínimo nacional a ejecutar resultado de esta posibilidad. José María Figueres publicitariamente le ha pedido al Presidente que haga un cambio en el gabinete y nombre ministros de distintos partidos, para poder terminar con éxito su gobierno. Ambas soluciones son inviables en lo inmediato.


En la propuesta de Ottón, que no es para este gobierno, pensemos en el resultado electoral de febrero de 2014, donde cada partido midió sus verdaderas fuerzas de votos, la integración del gabinete en la práctica hubiera sido igualitaria del PAC con el Partido Liberación Nacional, si de votos presidenciales se trata, e igualitaria con menos número de ministros entre el Frente Amplio y la Unidad Social Cristiana.
Si se partiera de que por razón de votos se tienen ministerios, la situación que se vive en la Asamblea Legislativa polipartidista se llevaría al consejo de gobierno. Quizá sería peor para el país una integración de ministros que se amarra en el resultado electoral, porque les da una cuota a los partidos en función de sus votos y no de las políticas nacionales que se deban impulsar. Si se dice que hay ingobernabilidad legislativa más sería la Ejecutiva con esta fórmula. Aun cuando el Presidente pudiera destituir ministros, si por elección los tienen los partidos, por ese derecho se los estarían imponiendo. En esta ruta quizá la medicina es peor que la enfermedad.
La tesis de José María es inviable, irrealizable, incoherente en este momento, desfasada de la realidad, es politiquera, carente de todo sentido porque la sensación de crisis que hay no conduce a una crisis política real que obligue, de manera contundente, casi a dar un golpe de estado institucional de esta forma. Ni el Presidente ha aceptado esta tesis, que la encuentra descabellada y ha afirmado que él terminará con su gabinete.
El país y el gobierno están para que el Presidente pueda terminar tranquila y felizmente su Administración, pueda realizar todos los viajes presidenciales que quiera en los próximos dos años, amarrando negocios nacionales, y los partidos políticos, como lo están haciendo ya, inicien la escogencia de sus candidatos presidenciales para  2018, que es donde se cifran las esperanzas de los partidos y las ilusiones de los ciudadanos con el rumbo del país.
Aunque Óscar Arias no lo ha dicho públicamente puedo asegurar, porque lo he hablado con él que, en perspectivas del próximo gobierno, cree que debe ser preferiblemente de una coalición nacional, bipartidista o multipartidista, sobre un Plan Nacional a ejecutar en temas claves del desarrollo político, económico, social e institucional, que involucre a todos los sectores políticos, económicos y sociales. Y, si no se pudiera realizar esta coalición, es el Presidente, con visión de futuro, el que debe integrar un gabinete que responda a esta necesidad. Esta posición me parece más sensata, real y viable.

Vladimir de la Cruz