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El Poder Ejecutivo no es culpable de todos los infortunios ni el único responsable de las buenas noticias en el país


Unas de cal, otras de arena

En un sondeo entre periodistas y editores de este medio se calificó la labor del Gobierno de Luis Guillermo Solís con un promedio de 6 puntos de 10 posibles.
Pese a las enormes expectativas alrededor de la nueva administración, una serie de polémicas en torno a su equipo han entorpecido los objetivos principales.
Sin embargo, hay varias acciones en firme que podrían tener un impacto positivo en el país.
Se puede resaltar como un acierto la priorización de los proyectos de infraestructura, una de las principales urgencias del país, que tiene efecto directo en la inversión extranjera y la creación de empleos.
Será vital para el desarrollo del país, la modernización de vías clave como la ruta 32, San José-San Ramón, Bajos de Chilamate-Vuelta Kopper y el desarrollo del muelle de contenedores de APM Terminals, en Limón.
El Gobierno parece entender la relevancia de tener infraestructura de calidad como una inversión y no como un gasto. En ese sentido, hay buenas intenciones, ahora corresponde ejecutarlas.
También son notables los esfuerzos del Comex por continuar la labor de la anterior administración para asegurar el ingreso de Costa Rica a la OCDE.
No obstante, los pasos en positivo del Gobierno en estos ámbitos se han visto opacados por los movimientos en su gabinete y las polémicas en torno a la Ley de Radiodifusión.
Tampoco convence la manera en que se ha manejado el tema de la participación privada en la generación eléctrica, una opción que dinamizaría la competencia y reduciría el precio final a los consumidores.
Además, aún no hay certeza de la manera en que se reestructurará el MOPT y sus entes, luego de que en campaña política se anunciara con bombos y platillos el cierre del Conavi.
La caída en popularidad del Presidente no es algo fortuito. Las expectativas tras acumular el máximo histórico de votos en un proceso electoral no eran pocas.
Con todo y los yerros y la falta de acción hacia algunos sectores que exigen más, no es sensato vender la idea de que un gobierno sin mayoría parlamentaria puede arreglar el país en menos de un año.
El Poder Ejecutivo no es culpable de todos los infortunios ni el único responsable de las buenas noticias en el país.
Su apuesta fue aprobada por 1,3 millones de costarricenses y su norte deberá enfocarse en esos objetivos, que, de acuerdo con la voluntad popular, están avalados por una gran mayoría. Cualquier propuesta que atente contra lo que ofreció en campaña ensombrecerá sus buenas acciones y maximizará sus falencias.

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