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Viernes 11 Abril, 2014

L.G. Solís ganó más votos que cualquier otro costarricense postulado para la Presidencia en la historia de Costa Rica


Una victoria para la posteridad

La triunfal victoria presidencial del candidato del PAC confirmó lo que todos, incluyendo a su oponente, sabían desde hace más de un mes: Luis Guillermo Solís Rivera sería el presidente N°47 de Costa Rica.
Para poner su victoria en una perspectiva internacional, Franklin D. Roosevelt en su segunda y más grande victoria electoral ganó solo el 60,8% de los votos en EE.UU. En México, en los "grandes días dorados" del Partido Revolucionario Institucional (PRI), solo hubo victorias con un margen tal alto de votación como la de Solís, cuando en las elecciones no había candidato opositor.
Incluso en Venezuela, Hugo Chávez ganó solo con un 62,8% de los votos en su más grande triunfo presidencial en 2006. Un mandato electoral de tal magnitud como el que Costa Rica acaba de entregar a Solís es impresionante en todo el mundo.
Es igualmente notable en casa. L.G. Solís ganó más votos que cualquier otro costarricense postulado para la presidencia del país en la historia de Costa Rica.
En comparación con las tres contiendas presidenciales más recientes, Solís ganó casi medio millón de votos más que Laura Chinchilla y Abel Pacheco, y casi duplicó el número recibido por Óscar Arias.
Si se observan los porcentajes del total de votos emitidos, la victoria de Solís es asombrosa pues ningún candidato ha ganado por un margen tan amplio de votos. El legendario Pepe Figueres solo ganó un 64,7% en su primera y más grande victoria en 1953 y hasta este momento era la mayor victoria presidencial registrada en el país.
El 78% de los votos obtenidos por Solís es un claro rechazo hacia el PLN y un definitivo abrazo histórico al profesor universitario que se convertirá en Presidente el próximo 8 de mayo.
No es posible limitar la masacre electoral sufrida por su partido, a los líderes del PLN les gustaría socavar la relevancia de estos resultados electorales. "Solís no ganó un mandato (dirá el PLN) porque muchas personas se mantuvieron alejadas de las urnas". Pero imaginémonos si el 1.292.652 de votantes que optaron por permanecer en sus casas y no votar hubiesen sido de alguna manera obligados a hacerlo. Parece poco probable, pero si una abrumadora mayoría de estos votantes hubiesen apoyado a Araya, no habría ninguna diferencia en el resultado de la elección.
Más del 85% de los no votantes tendrían que haber apoyado a Araya y menos del 15% a Solís para que el primero fuera elegido Presidente, y eso es imposible de imaginar.
Tal vez debamos entender a los desplumados "pericos" por su molestia respecto a la baja participación de sus partidarios en esta elección. Están, después de todo dolidos por el hecho de que a pesar de dar sus mejores esfuerzos para llamar al voto en nombre del "Orgullo Liberacionista", sus apelaciones cayeron en oídos sordos. El 22% obtenido por Araya de los votos es casi un reflejo de las encuestas de opinión que le llevaron a tirar la toalla a principios de marzo.
Mientras que uno le desea la mejor de las suertes y la bendición de Dios para el nuevo presidente, surge la pregunta de que si él no querrá volver pronto a la "La Ruta de la Alegría" porque mientras las campañas son la parte dura del proceso político, también son la parte divertida de este.
Gobernar una nación debe ser la parte de este proceso que el filósofo alemán Max Weber tuvo en mente cuando escribió: "La política implica un fuerte y lento perforar de duras tablas". Deseamos que sumada a la sabiduría, paciencia y suerte, el nuevo Presidente de Costa Rica también tenga un buen taladro eléctrico.

Gary Lehring