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Jueves 29 Diciembre, 2011

Una verdadera reforma fiscal

No necesitamos una reforma fiscal cuyo objetivo sea el pago de más impuestos. El proyecto de ley de solidaridad tributaria debe ser desechado, porque está fundamentado en conceptos, pilares o premisas, que son falsas y en consecuencia es imposible que logre los fines que predica.
La única verdad, en la exposición de motivos, es que existe un enorme déficit fiscal, déficit que no existiría si el Gobierno hubiese planteado los presupuestos de 2010 y 2011, de acuerdo con las condiciones económicas del momento.
Para lograr mayores ingresos, el Gobierno tiene en sus manos la reactivación de la economía, disminuir la evasión, y por el lado del gasto, revisar la estructura del Estado.
Sabemos que tenemos un sistema tributario sumamente defectuoso, con demasiados impuestos, muchas exenciones y diferentes tarifas que gravan los bienes y servicios, con muchas entidades exentas, impuesto cedulares, con tarifas confiscatorias, muy complejo, que favorece la evasión y dificulta el control.
Necesitamos una REFORMA, en la cual se disponga que todos paguemos o sea solidaridad, que haya justicia y equidad, que establezca tarifas de impuestos razonables, que promueva el consumo, la producción, el empleo y el desarrollo, que evite la evasión, que facilite el control al Gobierno y que produzca ingresos suficientes para que el Estado cumpla eficientemente con sus funciones.
Debemos crear conciencia cívica y cultura de pago de impuestos.
Mi propuesta, orientada a lograr los objetivos expresados en el párrafo anterior, es como sigue:
1. Establecer un impuesto al valor agregado del 8% sobre la venta o traspaso de todos los bienes y servicios.
2. Establecer un impuesto de un 15% sobre todas las remuneraciones bajo cualquier concepto, a partir del salario mínimo.
3. Establecer un impuesto de un 15% sobre todos los ingresos de las personas físicas con actividades lucrativas, excepto para los dividendos.
4. Establecer un impuesto de un 15% sobre las utilidades de todas las personas jurídicas que venden bienes y servicios.
5. Eliminar el impuesto a los combustibles y energéticos, impuesto selectivo de consumo y, revisar otros impuestos menores que puedan ser eliminados.
6. Incorporar definiciones claras sobre hecho generador, gastos deducibles, aceptando la amortización de pérdidas, amortización de intangibles y los intereses pagados a socios de S R L.
7. Incorporar las reglas de precios de transferencia y de capitalización mínima.
8. Establecer una disposición transitoria para que el Instituto Nacional de Estadística y Censos determine el efecto de estas reformas en el índice general de precios, para que si procede, los salarios mínimos sean ajustados.
9. Bajo las nuevas condiciones, se debe evaluar los beneficios de que disfrutan las empresas del Régimen de Zonas Francas.
10. Cada año, en la Ley de Presupuesto Nacional, se deben incorporar los egresos para ayudar a aquellas personas, sectores o entidades que necesitan apoyo del Estado.
En mi criterio, con el impuesto al valor agregado y el impuesto sobre los ingresos y, eliminando los señalados, lograremos los objetivos que todo sistema impositivo debe buscar.

Danilo Villalta Loaiza
Economista
Enfasis en administración de negocios
Exdirector general de Deloitte