Una selección muy “light”
Marcelo fue la mejor figura del amistoso; solo la picardía y velocidad de Cristian Gamboa pudieron, a medias, limitarlo. Don Emmert-AFP/La República
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Una selección muy “light”

Ordenada atrás, inofensiva adelante; cero remates a marco la retratan

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Voló metralla y se presagió tormenta.
Mortero de Hulk y desvió Pemberton; cierra David Luiz el 1-0 y salva Patrick; el tanque Hulk le gana la partida a un despistado Pipo González y rompe la red del cancerbero para abrir la cuenta y en seguida, Fernandinho prueba las tenazas del arquero criollo con un bólido que rechaza a dos manos.
No habían transcurrido 14 minutos del duelo amistoso en el estadio Red Bull Arena de Nueva Jersey entre una potencia del fútbol mundial contra un seleccionado que deslumbró al planeta fútbol en la última cita universal.
Sin embargo, amainó el temporal y en el rectángulo de juego se empezó a apreciar la mano de Óscar Ramírez; Cristian Gamboa, gracias a su velocidad, pudo controlar una franja con olor a infierno por donde hicieron diabluras Marcelo y Douglas Costa; se creció Johnny Acosta en el centro y el novato Rónald Matarrita, acuerpado por Óscar Duarte, lucía sólido ante un Danilo que es punto bajo de la escuadra de Dunga. Inquietaron un poco Lucas Lima y el habilidoso Willian.
Los fantasmas desaparecieron en la zona caliente del arquero nacional y Yeltsin Tejeda impuso condiciones en zona de recuperación, apoyado en un Celso Borges que se tiró atrás obligado por las circunstancias del juego de incesante presión brasileña.
Este movimiento táctico de Celso, de “esconderse” a la fuerza entre Tejeda y los tres centrales le hizo mucho daño a la Selección Nacional, porque las dos piezas que juegan a los costados de Borges, que son Bryan Ruiz y Johan Venegas, quedaron aisladas y jugaron a su imaginación. Celso, Ruiz y Venegas no se pudieron juntar en todo el amistoso y eso desde luego lo resintió Marco Ureña, huérfano perdido entre las tenazas de Miranda y la clase de David Luiz.
Costa Rica fue un equipo liviano, horizontal y plano; bien “paradito” atrás y con cero imaginación en ofensiva; le alcanzó para salir casi ileso de este compromiso frente a un Brasil que juega al estilo de su técnico: hosco, huraño, rocoso pero que esconde dentro de su orden táctico la brillantez de muchos de sus antecesores. Jugadores como Marcelo, Willian, Douglas Costa y en el cierre Kaká y Neymar saben tratar la pelota, pero el destino final es un Hulk que sigue como ariete titular y acusa la falta de hombres de categoría en ese puesto en el mercado brasileño.
“Nos faltó profundidad”, fue la sentencia de Óscar Ramírez después del juego; entonces, el técnico no comió cuento y señaló la principal carencia del equipo. Habrá que trabajar mucho en esa zona del plantel, pero entre los obreros citados para la faena que abarca la eliminatoria mundialista, hay mano de obra calificada para que el “Machillo” trabaje las variantes.
Joel Campbell, Daniel Colindres y Deiver Vega, que vieron acción en la segunda parte, son futbolistas talentosos que podrán, al lado de Ureña, darle a la Tricolor la potencia ofensiva que estuvo ausente de este compromiso amistoso.
Sin meter el bus en el marco de Patrick Pemberton, la Selección Nacional salió del Red Bull con el rostro limpio, fresco y gratificante.
Fue un partido a la carrera; Óscar Ramírez lo recibió sin tiempo y sin embargo lo supo “preparar” a su manera. Mañana frente a Uruguay y en casa, se espera una mejora en ataque que empareje tácticamente el esqueleto de la formación y que dé más aires de optimismo al entorno del equipo de todos.


Gaetano Pandolfo
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