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Domingo, 18 de noviembre de 2018



FORO DE LECTORES


Una reforma estatal responsable

| Martes 11 septiembre, 2012


Una reforma estatal responsable

LA REPUBLICA ha venido proponiendo, en diferentes artículos, una reforma profunda del Estado, que consideran necesaria debido al gasto excesivo y al crecimiento desmedido del aparato estatal.
Sus críticas son acertadas pero las reformas que proponen podrían resultar peligrosas porque son planteadas siguiendo un concepto de abajo hacia arriba, cuya plataforma, profundamente empresarial y tecnocrática, carece de sentido social, humano e histórico.
En sus análisis meten en un mismo saco al gobierno central —que depende de impuestos— y a las instituciones autónomas que manejan sus propios presupuestos, venden servicios y, por ende, no dependen de cargas impositivas directas.
Lo más grave es seguir atacando de forma generalizada los salarios de miles de servidores públicos que ganan apenas para comer, con ingresos incluso inferiores a los del sector privado (maestros, policías, oficiales de seguridad, personal de limpieza, secretarias, etc.).
En cada artículo se alude al sector público como un grupo homogéneo con los mismos intereses y comportamientos, aunque las actividades e ideas de los trabajadores con puestos jerárquicamente inferiores difieran de las de aquellos que ostentan puestos ejecutivos, altas gerencias, plazas de confianza o de naturaleza política.
Se crea una imagen de burocracia inservible para así seguir atacando las conquistas logradas por los trabajadores a lo largo de nuestra historia.
Cualquier reforma que se quiera aplicar en el Estado debe mantener las condiciones y conquistas laborales alcanzadas a diferencia de lo propuesto por LA REPUBLICA.
Dicha agenda no ataca al verdadero culpable, ese pequeño grupo que está anquilosado en el poder desde hace varias décadas, aplicando compadrazgos políticos, pagos de campaña con puestos —para aquellos que saben pegar banderitas cada cuatro años—, becas, viajes, vehículos de lujo que aumentan el gasto público y, por ende, el endeudamiento.
Esa oligarquía que puso sus garras en el Estado viene utilizando sus normas burocráticas para perpetuarse en el poder, afectando directamente las arcas y el funcionamiento adecuado de la institucionalidad del país.
Por eso, cualquier reforma estatal que se proponga debe ser profundamente responsable y respetuosa con las condiciones que al día de hoy ha alcanzado la clase trabajadora.

Dorian Camilo Valladares Varela
Educador