Una oportunidad para todos en el mercado energético
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La falta de claridad en las reglas evita que más personas puedan interesarse en este tipo de tecnología.

Una oportunidad para todos en el mercado energético

En poco tiempo, la producción de energía podría dejar de ser un monopolio del ICE y de las grandes compañías eléctricas.
Existen fuentes alternativas que podrían resultar más baratas y que darían un aporte importante para mantener una matriz eléctrica basada en energías renovables. El sol, el viento y hasta la basura son una oportunidad de negocio, no solo para las grandes empresas, sino también para pequeños establecimientos y hasta para las familias.


Un ejemplo es la energía solar. Por medio de la instalación de paneles, más de 300 empresas han logrado convertir la luz del sol en energía para su propio consumo, y los excedentes son enviados a la red eléctrica gracias a un plan piloto fomentado por el mismo ICE.
Hoteles, fábricas, lecherías y otro tipo de negocios pasaron al siguiente nivel: de consumidores se transformaron en productores.
No solo llegaron a bajar su tarifa eléctrica en varios cientos de miles de colones, sino que la energía dejó de ser un tema entre sus costos de producción.
Estos sistemas se pueden instalar incluso en casas de habitación, por lo que una familia estaría en capacidad de producir su propia energía sin dañar el ambiente y sin pagar un alto costo para ello.
Las municipalidades también exploraron con inversionistas privados la posibilidad de poner fin al dolor de cabeza que siempre ha sido el tema de la basura.
Así, en lugar de ser un costo, los desechos podrían convertirse en una fuente de ingresos para las alcaldías y una fuente de generación eléctrica adicional para el país.
Sin embargo, el fomento de la autogeneración y de la erradicación de basureros no forma parte de la agenda estatal.
Varios proyectos para producir energía solar están paralizados, debido a la discusión de si este tipo de emprendimientos ofrecen o no un servicio público. La falta de claridad en las reglas evita que más personas puedan interesarse en este tipo de tecnología.
La explotación de la basura como combustible, ya sea por medio de la incineración o la gasificación de los desperdicios estuvo en el aire durante un año debido a una moratoria impuesta por el Ministerio del Ambiente, ante dudas de que estas tecnologías no eran amigables con la naturaleza.
Estas inversiones, junto con campañas de reciclaje bien estructuradas, podrían cambiar la forma en que tradicionalmente se maneja el tema de los desechos y minimizar el uso de los vertederos a cielo abierto, rechazados por las comunidades por ser una grave fuente de contaminación.
Un reglamento que daría las herramientas para empezar la búsqueda de las tecnologías apropiadas ya está a punto de presentarse, pero pasaron muchos meses de indecisiones.
La pasividad y la tardanza del Estado en un tema tan importante como la energía, en momentos que se discute su alta incidencia en los costos de producción, no pueden ser aceptadas.

 


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