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Jueves, 13 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Una estrategia buena para el país

| Lunes 20 febrero, 2012




Estudiosos afirman que costará menos reencausarse a una producción limpia que atender los desastres que el incremento en las modificaciones del clima ocasione

Una estrategia buena para el país

Las declaraciones del exvicepresidente estadounidense Al Gore, publicadas por este medio el viernes pasado, afirman que los inversores de las compañías de petróleo y gas que ignoran el costo de emitir dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero cometen un error similar al de quienes invirtieron en hipotecas subprime, cuyo valor se basaba en una premisa falsa.
Gore dijo que “esos activos subprime de carbono tienen un valor que se basa en la premisa de que está muy bien incorporar 90 millones de toneladas de contaminación global a la atmósfera cada 24 horas”.
Como mínimo pareciera que hay que reflexionar seriamente sobre esas afirmaciones porque aunque vivimos en un país que no es un gran contribuyente a la contaminación de la atmósfera, nuestra economía depende en gran medida de quienes sí lo son y el rumbo que estas sigan sí nos afecta.
De hecho el caso de las hipotecas subprime terminó por causar estragos de tal magnitud a la economía mundial que aún se sufren. Ya no es posible que, en general, las acciones equivocadas en algún país no afecten de algún modo a los demás.
Por otra parte, la importancia de reflexionar sobre ese tema se suma a la necesidad de que en Costa Rica se defina y se apruebe un plan país que nos permita una vía acertada de desarrollo. Es decir, una estrategia que nos permita avanzar y crecer pero corrigiendo las vergonzosas cifras de pobreza y desigualdad que hoy exhibimos. Un proyecto que nos permita recuperar la condición de nación con una amplia clase media que tuvimos.
Tal como lo decíamos en febrero de 2011 en este mismo espacio, el análisis económico del cambio climático es complejo, sin embargo, muchos dedicados a su estudio afirman desde hace años que costará menos reencausarse a una producción limpia que atender los desastres que el incremento en las modificaciones del clima ocasione.
La falta de plan país de consenso, apoyado por la mayoría de los costarricenses (que no es lo mismo que la mayoría de aquellos que votan en las elecciones nacionales), permitiría enrumbar con fluidez las acciones del gobierno de turno y las de los sectores productivos en un solo sentido.
Llegar a esto, sin embargo, requiere un liderazgo capaz de provocar un gran debate nacional sin contaminación político electorera, que dé como resultado el mencionado consenso y posteriormente un equipo con la capacidad y la valentía necesaria para ponerlo en marcha.
Un equipo de gente capaz de reconocer errores y de corregirlos porque negarlos solo nos permitirá seguir como estamos o empeorar.