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Viernes 2 Septiembre, 2016


Sea mi comentario una llamada de atención para proteger esta maravilla natural y poder evitar la instalación de una marina

Una de nuestras bellezas naturales que debemos cuidar

Lisandro Calvo P.

Debido al trabajo que realizo, en los últimos días he viajado a Puerto Jiménez, guiando turismo local; este lugar se encuentra en el suroeste del país alrededor del Golfo Dulce y del cual menciono algo que me parece interesante.
Este mide unos 60 kilómetros de largo por 20 de ancho y su nombre se debe a la enorme cantidad de ríos que en forma permanente desaguan en él desde los muchos miles de hectáreas de bosque viejo que existe en la riquísima Península de Osa, en la que se encuentra gran cantidad de vida silvestre incluyendo la especie de ave llamada lapa roja, la cual hace 30 años se encontraba casi extinta y hoy abunda en ese sector, inclusive siempre se las ve en los patios de las casas comiendo las frutas de los almendros con lo que mucho se embellece esta región.
Lo de dulce entonces, se debe a que esa gran cantidad de ríos hacen que en esta sección del mar este contenga poca salinidad. La riqueza de flora y fauna de esta península es sumamente abundante, tanto así que se cree poseer como un 3% de la biodiversidad de los bosques tropicales del mundo.
Aquí he tomado botes, con turistas, interesados en ver delfines y ballenas jorobadas que, según expertos, esta especie llega a medir hasta 22 metros largo y su bebé, al nacer, pesa una tonelada.
Se cree que estas ballenas llegan aquí viajando unos 15 mil kilómetros para parir alejada de los machos que tratan de matarle el bebé para que cuando ella no tenga la atención en su cría esté lista para copular con ellos; ella da a luz aquí y ambos permanecen unos dos meses mientras que el joven adquiere habilidad para capearse los asesinos machos; cuando regresan a aguas frías ya este puede evadir el peligro, aunque la madre hace el sacrificio de pasar más de dos meses sin comer y a pesar de esto produce los 250 litros de leche que el bebé se toma diariamente.
Se dice que una de las razones para que este enorme animal venga a parir a ese lugar se debe a que aquí está una de las mayores profundidades de los mares del mundo.
Según el mismo Jacques Cousteau, tiempo antes de su muerte, explorando esta región indicó que en este golfo hay profundidades de hasta más de 8 kilómetros, poco menos que las más profundas alrededor de Luzón y Mindanao denominadas como la Olla del Pacífico que alcanza unos 11 kilómetros de profundidad. Hasta este remoto ambiente de esta agua se introducen las ballenas a parir y donde, al parecer, los machos no soportan penetrar.
Sea mi comentario una llamada de atención para proteger esta maravilla natural y poder evitar la instalación de una marina que desde hace mucho tiempo lucha contra los ecologistas por instalarse en este lugar.