Juan Carlos Pérez

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Miércoles 1 Agosto, 2007

Una confrontación peligrosa
Juan Carlos Pérez

A treinta y siete días del referéndum, el debate se ha reducido a las tonalidades del blanco y negro, negando el continuo de los grises. Campo donde las pasiones se dejan de lado para que surjan la verdad, la reflexión y la respuesta creativa a los retos del futuro que ya es un presente.
La falsa confrontación entre la fuerzas del bien y del mal, es campo fértil para un lenguaje que invoca conceptos bíblicos superados por Occidente mediante la construcción del Estado laico. Así, las intromisiones religiosas que, tanta sangre han derramado a través de los siglos, es un llamado a la involución de las naciones que se explica dentro de una absurda e irresponsable estratagema que tiene como propósito enceguecer la razón.
La denuncia maniquea contra la inversión extranjera directa en la figura de las “temibles” transnacionales, es muestra de lo obsoleto de una mentalidad que ignora el creciente desarrollo de las llamadas empresa translatinas, en desmedro de las empresas europeas y norteamericanas. Y además desconoce, por conveniencia o desinformación, los inmensos beneficios en términos de empleos de calidad, transferencia de conocimiento técnico y organizacional, especialmente, para un país cuya principal riqueza es el capital humano, dentro de un concepto del desarrollo que involucra los encadenamientos con proveedores (propietarios) nacionales.
¿Qué padres no estarían exultantes al observar a sus hijos con el mundo como campo de trabajo? ¿Qué padres rechazarían los frutos de un “sacrificio” en tiempo e inversión económica, para incrementar la escolaridad y las habilidades laborales de sus hijos como respuesta a las exigencia de un mundo globalizado? Es un simplismo afirmar que la pobreza es producto de los TLC, propio de aquellos que profesan achacosas ideologías superadas por la historia. La base de la desigualdad en América Latina es la exclusión del sistema educativo, es la deserción de los estudiantes porque el modelo es aburrido y poco proclive al desarrollo de la inteligencia; reflejo de las carencias de recursos por parte del Estado para invertir en instalaciones, tecnología y capacitación de educadores.
Carlos Fuentes, reconocido escritor mexicano, afirma: “La estabilidad política, los logros democráticos y el bienestar económicos no se sostendrán sin un acceso creciente de la población a la educación. ¿Puede haber desarrollo cuando sólo el 50 por ciento de los latinoamericanos que inician la primaria, la terminan? ¿Puede haberlo cuando un maestro de escuela latinoamericano sólo gana cuatro mil dólares anuales, en tanto que su equivalente alemán o japonés percibe cincuenta mil dólares al año?”.
El lenguaje de la polarización envilece al ser humano. Es hora de acabar con la falsa dicotomía entre empresarios (burgueses) y trabajadores (proletarios). Nos encontramos en otra fase de la historia, caracterizado por el equilibrio entre lo económico, social y ambiental, aspecto que visualiza al Estado y a la empresa privada como socios indiscutibles en un proyecto común: la prosperidad del mayor número. Lo contrario es insistir en una confrontación peligrosa.

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