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Una realidad bochornosa


La situación de la principal terminal aérea de Costa Rica, el aeropuerto Juan Santamaría, ha llegado a un extremo tal que coloca al país en posición vergonzosa y deja mal parada a la empresa Alterra.
Esta puerta de acceso al país, como la denomina la publicidad que la empresa hace en medios de comunicación, está convertida en verdadera muestra de ineficacia estatal y empresarial.
Este mes se cumplen cuatro años de retraso en el plazo establecido para la conclusión de las obras de esa terminal aérea. A pesar de ello, no solo se encuentran en estado de abandono las zonas en que debieron realizarse los trabajos que fueron suspendidos sino que, inexplicablemente se produce en torno al tema un silencio que abre muchas interrogantes.
Cuando los costarricenses escuchan justificaciones al respecto, estas no hacen más que evidenciar la incapacidad para hacer un buen manejo de todo lo relacionado con esta contratación y las obligaciones inherentes.
La contradicción es impresionante. Mientras se hacen esfuerzos por un lado para atraer más turismo, por otro se da el peor recibimiento a quienes desde que ponen pie en tierras ticas se llevan la sorpresa de un aeropuerto sin la capacidad de otros muy cercanos, como Tocumen, en Panamá.
Por más entrabamiento y burocracia que deba enfrentar la situación del aeropuerto es necesario hacer algo para acabar con eso sin más demora y el gobierno debería, creativamente, encontrar una rápida solución al lamentable asunto.
La cadena de instituciones por donde debe pasar la documentación que da por finalizada la contratación con Alterra y solicita autorización para entregar en concesión el aeropuerto a otra empresa, deberían resolver, con eficacia y en no más de una semana la totalidad de ese vía crucis.
Otra solución es que el país con sus propios recursos humanos y económicos inicie ¡y concluya rápidamente! la tarea pendiente en la terminal y luego reciba las jugosas entradas que la operación del aeropuerto proporcionan a fin de recuperar la inversión.
Cualquier cosa es preferible a continuar con la infame situación. Es hora de que Costa Rica comprenda la necesidad de tener y mostrar al mundo una administración seria y capaz, profesional y digna.
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