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Una opción deleitable

• Sin brillar por originalidad, una nueva saga de fantasía destaca por su pulida ejecución formal

“Las crónicas de Spiderwick”
(The Spiderwick Chronicles)
Dirección: Mark Waters. Reparto: Freddie Highmore, Sarah Bolger, Nick Nolte, Mary-Louise Parker. Duración: 1.37. Origen: EE.UU. 2008. Calificación: 7.

Continúa el auge del género fantástico, gracias al desarrollo de tecnologías cada vez más avanzadas, y al triunfo comercial obtenido por las franquicias de “Harry Potter” y “Las crónicas de Narnia”.
Aprovechando la oportunidad, la industria de Hollywood ha estado fomentando producciones similares. Algunas resultaron ser banales imitaciones, que justamente cayeron en el olvido. Otras pasaron la prueba y conquistaron la taquilla, concretando deleitables opciones alternativas.
A esta segunda categoría pertenece “Las crónicas de Spiderwick”, cinta de alto presupuesto basada en un ciclo literario de Tony DiTerlizzi y Holly Black. Sin brillar por originalidad, esta nueva saga de fantasía destaca por su agilidad narrativa y pulida ejecución formal.
Freddie Highmore, talentoso niño inglés recordado por su actuación en “Descubriendo el País de Nunca Jamás” (2004) y “Charlie y la fábrica de chocolate” (2005), desempeña aquí un doble papel: los gemelos Jared y Simon Grace. Juntos con su madre y su hermana mayor, ellos se mudan a una mansión que perteneció a un legendario explorador llamado Arthur Spiderwick.
Jared encuentra un manuscrito, redactado por Spiderwick 80 años atrás. Se trata de una guía para conocer un mundo maravilloso, poblado de criaturas extrañas. Estas son invisibles para los humanos, aunque pueden ser detectadas con un lente especial. Pronto, la casa se ve rodeada de ogros hostiles, cuyo líder Mulgarath está dispuesto a todo, con tal de conseguir el preciado libro.
Destellos de magia negra y terror gótico se insinúan de manera plausible en una narración simple y cautivadora. Es apta para todo público, aunque podría asustar a niños en edad preescolar. Parientes amenazados por la sombra del divorcio: es esta la base realista sobre la cual se arma una ficción coherente, pletórica de símbolos y sugestiones freudianas.
El director Mark Waters maneja hábilmente los elementos que integran el cuento, logrando un buen balance entre acción espectacular y matices intimistas. Desde batallas contra monstruos, hasta el excitante vuelo de un hipogrifo, nada de lo que sale en pantalla es particularmente novedoso. Sin embargo, el conjunto es bien atractivo, generando sentimientos que no se dejan opacar por los deslumbrantes trucos digitales.
Por ello, “Las crónicas de Spiderwick” nunca parece una operación de reciclaje, sino que conserva su propia dignidad como generosa fuente de esparcimiento.


Regular adaptación literaria

• Novela best seller de Khaled Hosseini llega a la pantalla en una versión respetuosa y poco inspirada

“Cometas en el cielo”
(The Kite Runner)
Dirección: Marc Forster. Reparto: Khalid Abdalla, Shaun Toub, Zekeria Ebrahimi, Ahmad Khan Mahmidzada. Duración: 2.02. Origen: EE.UU. 2007. Calificación: 6.

El escritor de origen afgano Khaled Hossini obtuvo un éxito extraordinario con su novela “Cometas en el cielo”, que llega a la pantalla en una costosa versión hollywoodense. Es una adaptación regular, tan respetuosa del texto original como poco inspirada. El director Marc Forster procuró enfatizar los aspectos más emotivos del libro; pero sus esfuerzos por manipular la sensibilidad del espectador resultan demasiado obvios y no surten el efecto deseado.
La primera parte de la obra se desarrolla en Kabul, en 1978. Ilustra la amistad entre dos niños, Amir y Hassan. El primero vive rodeado de privilegios; el segundo pertenece a una casta inferior. Cuando Hassan es víctima de abuso sexual por parte de unos pendencieros, Amir no hace nada para defenderlo. Ello genera un sentimiento de culpa, que lo acompañará por el resto de su vida.
Tras emigrar a California, Amir pierde todo contacto con su amigo. Años más tarde, Amir vuelve a su país natal en busca del hijo de Hassan, quien quedó huérfano y ahora se encuentra prisionero de un perverso funcionario talibán.
La trama pretende combinar lo particular con lo universal, contando una parábola de cobardía y redención, que debería servir como metáfora de la convulsa historia afgana de los últimos tres decenios. El resultado convence a medias, debido a la superficialidad que caracteriza cada instante de la narración. Simplona en la definición de personajes, ofrece una visión parcializada de los acontecimientos que transformaron a una nación en un campo de batalla.
Por ejemplo, los autores denuncian los estragos causados por la invasión soviética, pero se cuidan de no mencionar jamás al papel decisivo jugado por Estados Unidos, en el ascenso al poder de los talibanes.
Además, existe un grave problema dramatúrgico. La sección inicial intriga y cautiva; luego, cuando el protagonista se hace adulto, el interés se diluye en una insulsa descripción de su romance con una bella coterránea. Lo peor llega al final: justo cuando debería ponerse más emocionante, el relato degenera en una risible secuencia de rescate, que parece sacada de una cinta de acción barata.
En última instancia, queda poco por recordar: una bonita competencia de papalotes, filmada como si fuera un combate aéreo; y la chocante toma de una mujer adúltera, apedreada durante el intervalo de un partido de fútbol.
Como realización, “Cometas en el cielo” sobresale solo por la exótica partitura musical de Alberto Iglesias, oportunamente nominada al Oscar.
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