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Lunes 25 Mayo, 2009

Una nueva ruta para la educación en Costa Rica
“Cuando una computadora sustituya la voluntad del hombre, la humanidad desaparecerá”

La educación es la única herramienta que tiene un país democrático como el nuestro, para propiciar un Estado cada vez más igualitario, más solidario, más equitativo. Hoy, ante la apertura de mercados, de cara a la promoción del crecimiento económico, la educación debe convertirse en el pilar que promueva un Estado más productivo.
Con base en un análisis de conciencia nacional, inspirado en los valores democráticos de solidaridad, bienestar común y democratización económica con inclusión social, es imperioso y necesario hacer un alto en el camino para redefinir el tipo de ciudadano que requiere Costa Rica en los próximos decenios, cuya formación humanista, académica y profesional, le permita hacer frente a los nuevos retos de un mundo globalizado y tecnificado; a la vez, que dicha formación integral convierta al ciudadano en una persona capaz de enfrentar el ataque de los anti valores que deterioran al ser humano, a la familia y por ende a la sociedad.
Para ello, será necesario promover y ejecutar una revisión general de la política educativa actual y del Plan Educativo, en consonancia directa con un Plan Nacional de Desarrollo que defina una nueva ruta-país.
La política educativa actual, con base en esa visión integral de ciudadano del futuro, requiere ser enriquecida con propuestas que provengan de grupos especializados tales como el Consejo Nacional de Rectores (CONARE), de sectores magisteriales e iniciativas contenidas en más de 600 proyectos de ley que están en la corriente legislativa. Además, puede nutrirse de modelos educativos que han impulsado el desarrollo social y económico de otras naciones —como es el caso de Singapur, por ejemplo— que con características similares a la nuestra, han salido del subdesarrollo.
El fortalecimiento del pensamiento lógico, inductivo y deductivo, para la resolución de problemas; la destreza en el desarrollo de habilidades investigativas y creativas, deben estar orientados hacia una estructura programática cuyos contenidos estimulen la formación que requieren y requerirán nuestros niños, niñas y jóvenes, para enfrentar los nuevos retos y cambios que los tiempos imponen.
Paralelo a ello, también es imprescindible e igualmente importante direccionar la formación humana y ciudadana para que los hilos conductuales que fortalecen valores espirituales y de solidaridad ciudadana, lleven implícitos otros valores igualmente esenciales, tales como el aprecio por la vida y la honestidad.

Diputado Francisco Marín Monge
Fracción PLN