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Una estocada al corazón

• Leonardo DiCaprio y Kate Winslet vuelven a trabajar juntos, en un melodrama estremecedor

“Solo un sueño”
(Revolutionary Road)
Dirección: Sam Mendes. Reparto: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Kathy Bates, Michael Shannon. Duración: 1.59. Origen: Inglaterra-EE.UU. 2008. Calificación: 9.

Absurdamente ignorado en la fase de nominación a los premios Oscar, “Solo un sueño” es uno de los mejores melodramas que han salido de Hollywood en muchos años. Basado en una novela de culto de Richard Yates, es el cuarto largometraje del realizador inglés Sam Mendes, quien se consagró con su estupendo y plurigalardonado debut “Belleza americana” (1999).
Aunque se ubican en épocas distintas, entre ambos filmes existen ciertas similitudes argumentales, pues se trata de incisivos retratos psicológicos que encierran contundentes apuntes de crítica social. Doce años después de la célebre “Titanic” (1997), Leonardo DiCaprio y Kate Winslet vuelven a trabajar juntos, entregando actuaciones sobresalientes. Ellos encarnan a una pareja aparentemente perfecta, la cual oculta en su interior un mundo de dolor y frustración.
Frank y April Wheeler se enamoraron a finales de los años 50, se casaron y tuvieron dos hijos. Ahora viven en una hermosa casa en los suburbios, siendo la familia más admirada del vecindario. No todo en sus vidas es color de rosa: ella abandonó sus aspiraciones de ser actriz para dedicarse al papel de madre y ama de casa. El tiene un insatisfactorio empleo como oficinista y remedia al aburrimiento refugiándose en los tragos y en fugaces adulterios.
Un día, April propone efectuar un cambio radical y mudarse a París, donde ella trabajaría como secretaria, mientras que Frank se tomaría un tiempo para buscar su propia vocación. Los allegados de los Wheeler quedan sorprendidos e ironizan sobre su decisión, tachándola de poco realista.
El lento e inexorable deterioro de la relación entre los protagonistas representa una amarga reflexión acerca de la dificultad de encontrar la felicidad, en un ambiente caracterizado por la superficialidad y el conformismo. Aquí, los individuos obedecen a reglas preestablecidas y persiguen ideales vacíos de tranquilidad y bienestar económico, pero deben renunciar a sus deseos más íntimos, lo cual provoca insanables fracturas emocionales.
Con una sobriedad ejemplar, utilizando una puesta en escena elegante y depurada, Mendes recrea el texto de Yates de manera fidedigna, lanzando una estremecedora estocada al corazón del llamado sueño americano. La trama se desarrolla en el pasado, pero adquiere una relevancia universal, denunciando situaciones que se repiten con mucha frecuencia.
Lo anterior cobra una fuerza inusual, gracias al soberbio desempeño histriónico de los dos intérpretes principales. Tanto Winslet como DiCaprio se superan a sí mismos, alcanzando una extraordinaria intensidad dramática, que hace de “Solo un sueño” una obra profundamente perturbadora.
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