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Martes 2 Febrero, 2010

Un río de oportunidades

A través de la historia y en distintas partes del mundo, los ríos han sido objeto de todo tipo de mitologías. Los pueblos que viven a sus orillas, les confieren significados especiales. Aquellos que contemplan sus profundidades, o que se bañan en sus aguas, adquieren poderes mágicos o capacidades insospechadas.
El sábado pasado fui testigo de la fantástica transformación de un río costarricense. Un río que no estaba compuesto por olas de agua, sino por olas de basura. Un río que no traía frescura, sino contaminación. Un río que no significaba vida, sino desolación. Y sin embargo, gracias a la labor de este Gobierno, de las autoridades locales y del pueblo de Río Azul, aquel río de basura se ha convertido en un río de oportunidades, un río de progreso en el corazón de Costa Rica. Río Azul no es más un sinónimo de suciedad y de tristeza, sino que un sinónimo de ilusión y de esperanza.
En la misma localidad en donde reinaban el caos y la desesperación, se inauguró un centro con conectividad gratuita a Internet. Donde antes los niños corrían sobre montañas de basura, ahora pueden recorrer montañas de documentos digitales. Donde antes los buzos escarbaban en busca de un objeto valioso, hoy los jóvenes pueden producir ese valor a partir de su propio conocimiento. Donde antes se almacenaban miles de toneladas de desperdicios, hoy se almacenan miles de bytes de información.
A lo largo de esta Administración, hemos abierto 248 centros comunitarios inteligentes en 79 cantones del país. Más de 1.700 millones de colones han sido destinados a permitir que nuestros habitantes más humildes, nuestras amas de casa, nuestros estudiantes, nuestros adultos mayores, tengan acceso gratuito a Internet. El centro de Río Azul, sin embargo, envía un mensaje particular. Nos habla de la capacidad de una comunidad de reinventarse y volver a empezar. Nos habla de la importancia del liderazgo y del apoyo político para solucionar problemas que han sido arrastrados durante décadas. Nos habla de la valentía de un pueblo que quiere tomar las riendas de su futuro. Y nos habla, sobre todo, del poder de la voluntad. De esa arrolladora fuerza del “sí se puede” que nos ha permitido, en estos casi cuatro años, poner a Costa Rica a caminar de nuevo.
La obra se la dediqué a un personaje ficticio, que sin embargo representa a decenas de personas reales: El Bacán, aquel niño que surgió a la vida en 1994, de la tinta de Fernando Contreras y su libro Única mirando al mar. Como ustedes recordarán, esta novela relataba las dolorosas peripecias de un grupo de buzos en el Relleno Sanitario Río Azul.
El centro lo inauguramos en nombre de aquel niño ficticio y de todos los niños costarricenses que en el pasado no pudieron desarrollar sus potenciales, porque carecían de oportunidades para hacerlo. En nombre de todos los que alguna vez han tenido que bucear por pedazos de conocimiento, desperdigados en un mar de frustraciones. Inauguramos ese centro para que no existan más Bacanes en nuestra querida Costa Rica. Para que cualquier niño, cualquier joven, cualquier habitante de nuestra tierra, pueda acceder gratis las mejores obras de la literatura universal, las mejores pinturas, las mejores partituras, las mejores esculturas. Para que los costarricenses no vivan nunca más separados por una barrera digital, como la malla que separaba a los buzos de la comunidad de Río Azul.
Nos queda todavía mucho por hacer. Este Gobierno ha sentado las bases para una transformación tecnológica, que nos permitirá integrar a nuestra sociedad a partir de iniciativas como ésta. Al final de mi mandato, habremos inaugurado 320 Centros Comunitarios Inteligentes en todo el territorio nacional. Cuidar esos centros, expandirlos, mejorarlos; profundizar la apertura de las telecomunicaciones en nuestro país; abaratar y aumentar nuestro acceso a Internet de banda ancha, todas esas serán labores de quienes nos sucedan en el poder. Sin embargo, creo que puedo decir, con el corazón satisfecho, que ya hicimos el cambio que nos llevará a convertirnos en un país desarrollado.

Oscar Arias Sánchez
Presidente de la República