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En Costa Rica los gobiernos anteriores trabajaron de una manera en la que se separó el factor de la educación —como elemento clave para un adecuado desarrollo— del resto de problemas que han venido afectando a una gran parte de la población, entre ellos la desigualdad y la pobreza


Un reto que podemos alcanzar

Lo planteado en este mismo espacio desde hace años nos lo recuerda ahora la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) al pedir innovación en el preámbulo de la Cumbre Iberoamericana en la que participará el Presidente de Costa Rica.
Será muy loable la labor que pueda realizar este gobierno al respecto.
Además, hay “millones de jóvenes desempleados y las empresas quejándose de que no encuentran el talento adecuado”, dijo José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.
Es evidente que los anteriores gobiernos en nuestro país no tuvieron la visión ni la voluntad para implementar políticas inteligentes dentro del sistema educativo, con lo cual no estarían ahora nuestros jóvenes ni las empresas en la situación antes mencionada.
Lo hemos dicho en diversas ocasiones. Se llevó adelante un modelo de desarrollo que buscaba atraer a las empresas extranjeras al país pero no se preparó oportunamente a la gente para aprovechar esa coyuntura.
Es importante echar una mirada a lo que no se hizo, porque habrá que hacerlo ahora y con carácter de urgencia.
Y deberá ser un esfuerzo cuidadoso porque sabemos que cuando se hacen las cosas porque urgen, hay más riesgos en el camino.
Sin embargo, como lo señala Gurría, América Latina “requiere una nueva ola de reformas” en los sectores laboral, educativo, fiscal, y regulatorio, entre otros.
Algunos países de la región ya lo están haciendo, pero además se debe tomar en cuenta que la receta nunca puede ser exactamente la misma para todos.
Se ha producido un desarrollo diferente en muchas naciones latinoamericanas.
En el caso de Costa Rica, hay declaraciones de Gurría que parecen dar en el clavo de la problemática a nivel educativo.
Al referirse a las deficiencias en la educación, habló del problema de la deserción escolar. “Tiene relación con la desigualdad”, dijo, pero además no hay ninguna universidad latinoamericana entre las 100 mejores del mundo.
En Costa Rica pareciera que se ha venido trabajando de una manera en la que se separó el factor de la educación como elemento clave para un adecuado desarrollo, del resto de problemas que han venido afectando a una gran parte de la población, entre ellos la desigualdad y la pobreza.
Sin embargo, aparentemente, en gobiernos anteriores se pensó en que se debía destinar mayor presupuesto a la educación pero no se hicieron todos los ajustes en los contenidos y métodos educativos, no se actualizó en su formación a los educadores que así lo requerían y tampoco se propició una mejor distribución de la riqueza para eliminar al menos uno de los factores de la deserción escolar.
Un reto estimulante, sin duda, que Costa Rica puede alcanzar.



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