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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Un pueblo bueno con mal gobierno

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 06 abril, 2016


 Pude detenerme para conversar con algunas personas y me di cuenta de lo amables que son los costarricenses; entiendo por qué cuando se les pregunta a los turistas lo que más les gusta del país, dicen “los ticos”

Un pueblo bueno con mal gobierno

Me quedé en San José la Semana Santa y aproveché para dar unas vueltas cuando no había tráfico por los cantones. Quería manejar despacio sin escuchar pitos y gritos de los que querían moverse con más rapidez por las calles normalmente congestionadas. Pude detenerme para conversar con algunas personas y me di cuenta de lo amables que son los costarricenses; entiendo por qué cuando se les pregunta a los turistas lo que más les gusta más del país dicen “los ticos.”
Vi la procesión en San Rafael de Heredia y me hice a un lado cuando una monja en hábito completo llegó empujando a un hombre en silla de ruedas. Subí al Pico Blanco en Escazú y me quedé hablando con unos jóvenes que habían ascendido al mirador desde el que se ve Alajuelita por el otro lado. Felices estaban —unos estudiaban y otros ya estaban en la fuerza laboral.
Llegué al City Mall, obra de capital hondureño pero construido por nacionales, y lo encontré muy bonito y espacioso; el paso a desnivel que construyó Lady Lee (el propietario) es amplio y funcional. Visité Barrio Amón y lo percibo con mucho potencial turístico; faltan unos toques y no encontré parqueos; pero en general, excepcional. Estuve en Terramall, el centro de Curridabat, y también en los centros de Heredia, Alajuela y, desde luego, San José. En todo lado, desde los paleteros (él que me vendió era nicaragüense) hasta los que vendían café, por todo lado solo encontré gente sonriente y aparentemente contenta.
Pero no puedo negar que también encontré muestras del gobierno disfuncional que lucimos. Me pareció que está en malas condiciones la autopista a Cartago y, peor aún, han permitido que se construyan tugurios en el mediano de la carretera en ciertos puntos donde es más ancho. ¿Cómo es posible? Independiente de la apariencia de estas viviendas, me pregunto cómo es que llegan a la escuela los niños que las residen. La respuesta es que tienen que correr para cruzar la autopista; en Ochomogo uno me lo contó. Entiendo que “la Autoridad” en el país no tiene mucha, pero encuentro esto como “el colmo.”
Pude observar que la obra de la carretera Pozuelo – Jardines del Recuerdo parece haber pasado al olvido y que el paso a desnivel por “la Guacamaya” está varado. También descubrí bien pobladito al Triángulo de la Solidaridad. Por supuesto que la porción de la carretera a San Ramón entre la Sabana y el aeropuerto sigue siendo de las más peligrosas del país; tres carriles sin espaldón, puentes de menor tamaño que la vía misma, y demarcación confusa y esparza.
Cuando preguntaba en los distintos puntos de mis viajecitos sobre el gobierno desaparecían las sonrisas y escuchaba frases como “los políticos son un montón de farsantes” o “es gente que quiere figurar pero que no sabe lo que está haciendo”. Otras frases sobre los políticos del país me provocaron a reírme con ellos. ¡Pero la verdad es que es triste!

Carlos Denton
[email protected]