Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 15 Diciembre, 2015

Bajo las presiones de corregir lo que está mal, a menudo se presta poca atención a la construcción del tejido social vital

Un nuevo valor para las políticas públicas

En las últimas décadas el ser humano se había concentrado en medir el desarrollo social en moneda, en ingreso, en un número. Pero con el pasar del tiempo algunas organizaciones y gobiernos se han dado cuenta que tener un crecimiento del PIB o del ingreso percápita no genera necesariamente desarrollo social o calidad de vida.
El mundo ha recorrido un largo camino desde el primer Informe Mundial de la Felicidad lanzado en 2012. Cada vez más, la felicidad se considera una medida justa de progreso social y un objetivo de la política pública. Un número cada vez mayor de los gobiernos nacionales y locales están utilizando los datos e investigación sobre la felicidad en la búsqueda de políticas que pudieran permitir a la gente vivir una vida mejor.
Los gobiernos están midiendo el bienestar subjetivo, y usando la investigación sobre bienestar como una guía para el diseño de los espacios públicos y la prestación de servicios públicos.
¿Pero por qué si Costa Rica no ha alcanzado grandes avances en temas económicos en comparación con las grandes potencias, sí aparece como uno de los países más felices? Talvez por que aunque sí ha habido un impacto importante de las tendencias del dinero y las apariencias, siguen siendo “otras cosas” las que realmente mueven y motivan al costarricense.
La máxima expresión de la vida no es $1 millón en una cuenta bancaria o una casa. Entonces debemos preguntarnos, “lo que, para nosotros, sería una buena vida”.
En la lista de temas a considerar incluye áreas tales como espiritualidad, economía, salud, relaciones, el ocio y la productividad.
No habrá felicidad si no produce. El juego de la vida no es descanso. Sí, debemos descansar, pero largo solo lo suficiente para reunir fuerzas para volver a la productividad. ¿Cuál es la razón de las estaciones y las semillas, la tierra y el sol, la lluvia y el milagro de la vida?
Hay un tema social común que surge constantemente desde el Informe Mundial sobre Felicidad 2015.
Tanto a nivel individual como nacional, todas las medidas de bienestar, incluyendo las emociones y las evaluaciones de vida, están fuertemente influenciadas por la calidad de las normas e instituciones sociales. Estos incluyen la familia y amistades a nivel individual, la presencia de la confianza y la empatía a nivel de barrio y de la comunidad, y el poder y la calidad de las normas sociales generales que determinan la calidad de vida dentro y entre las naciones y generaciones. Cuando estos factores sociales están bien arraigados y fácilmente disponibles, las comunidades y las naciones son más resistentes, e incluso los desastres naturales pueden añadir fuerza a la comunidad, ya que se reúne en respuesta a ellos.
El reto es asegurar que las políticas se diseñen y se ejecuten en formas que enriquezcan el tejido social, y enseñen el placer y el poder de la empatía a las generaciones actuales y futuras.
Bajo las presiones de corregir lo que está mal, a menudo se presta poca atención a la construcción del tejido social vital.

Mónica Araya