David Gutierrez

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Martes 26 Julio, 2011


¿Un nuevo rol para la Caja de Seguro Social?

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) es una de las instituciones que nos hacen sentir más orgullosos a los costarricenses. En muy buena parte gracias a ella, Costa Rica ha alcanzado indicadores sociales muy similares a los de países desarrollados y de altos ingresos, como, por ejemplo, una alta esperanza de vida al nacer y muy baja mortalidad infantil. Uno de los grandes logros del país ha sido la organización y funcionamiento de un sistema de salud integrado, con un mandato constitucional de proporcionarlo bajo los principios de universalidad, solidaridad e igualdad, para cubrir las necesidades de prevención, curación y rehabilitación de la salud de todos los habitantes del país.
En sus inicios, sin embargo, la CCSS no era una prestadora, sin más bien una tomadora, de servicios hospitalarios. Es decir, la institución no tenía ni manejaba hospitales o doctores, sino que refería a sus asegurados a centros hospitalarios manejados por las “Juntas de Protección Social”. En 1961 se universalizaron los seguros sociales y en 1973, producto de una muy deficiente infraestructura hospitalaria, se traspasaron los hospitales a la CCSS, que hoy cuenta con casi 30. El impresionante aumento en la cobertura (que pasó del 8% en los años 50 a un 90% en 2010) y en la calidad de la salud, es resultado de inteligentes políticas implementadas en los años 60 y 70.
No obstante lo anterior, cabe hacerse estas preguntas: ¿Debe ser el rol de la CCSS en 2011 el mismo que en los años 60 o 70? ¿No debe más bien regresar a su rol original de tomador de servicios hospitalarios?
Una opción es que la CCSS podría usar a sus casi 2 millones de asegurados como palanca de negociación con el fin de obtener excelentes precios y estándares de calidad y de servicio en los hospitales y clínicas. Los grandes beneficiarios serían, por un lado, los asegurados, quienes gracias a la fortaleza y experiencia de la CCSS tendrían acceso a servicios de salud con mejores condiciones de atención.
Por otro lado, la CCSS se beneficiaría al abaratar sus costos y poder enfocarse en tres aspectos: uno, cobrar mejor las cuotas de patronos y empleados; dos, negociar de la mejor forma posible con los hospitales las condiciones de servicio, y tres, fiscalizar la calidad de la provisión de servicios médicos. Con su enorme fuerza negociadora, la CCSS podría exigir estándares mínimos de limpieza, tiempos y condiciones para atender a sus asegurados y estadísticas de éxito. Su estructura de costos se volvería mucho más eficiente.
¿Qué hacer con los hospitales que actualmente son propiedad de la CCSS? Una opción podría ser venderlos. Otra, concesionarlos o alquilarlos. Con cualquiera de esas tres posibilidades, la institución recibiría una importante cantidad de ingresos. Incluso podría darlos en operación a grupos de sus empleados.
Este nuevo rol de la CCSS no es creación nueva. Aunque cotizan bajo la base de riesgo, las grandes empresas internacionales de seguros de gastos médicos funcionan de forma muy parecida. Ellas no son propietarias de hospitales, ni tampoco empleadoras de doctores o enfermeras. Simplemente, negocian las mejores condiciones para sus clientes y fortalecen sus finanzas. De igual forma, en la actualidad la CCSS subcontrata al sector privado algunos de sus servicios.
Es claro que cualquier cambio en el rol de la CCSS debe mantener el principio de provisión pública de bienes y servicios de salud, así como sus fundamentos básicos de solidaridad, universalidad, igualdad, equidad, y obligatoriedad. Lo que traería este nuevo rol es la promoción de mejores y nuevos servicios de salud, tanto hospitalarios como farmacéuticos.
Los asegurados, desde luego, siempre contarían con médicos, hospitales y medicinas a cambio del pago de la cuota obrera, pero con mucha mejor atención, tiempos de espera razonables, instalaciones limpias, y estándares de calidad similares a las mejores instituciones del mundo. Después de todo, la misma CCSS se encargaría de negociar, exigir y fiscalizar a los proveedores de servicios en beneficio de sus asegurados. ¿No es esa su razón de existir?

David Gutiérrez
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