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Sábado 26 Mayo, 2012

Un gobierno y un museo tropicalizado

Hace algunos días leí que unos diputados, después de uno de esos múltiples viajes que se toman los padres de la patria para turistiar, dijo que había traído de su paso por el Parlamento inglés la idea de un código de ética que existe en ese ente inglés y que quería tropicalizarlo y adaptarlo a la Asamblea Legislativa.
Pensé en la ocurrencia del legislador, que es muy usual en todos ellos, y medité qué sería la tropicalización de un código de ética inglés en la Asamblea, posiblemente sería admitir que diputados (as) cuestionados lleguen al directorio legislativo o que se les levante la inmunidad para afrontar procesos legales o bien ¡¡¡que sigan después de ser diputados gozando de tal privilegio…!!!
O bien ¿qué sería un partido político tropicalizado? Sería un partido cuyos fondos de campaña provengan de una maestra o bien un país donde el ente fiscalizador de los fondos que reciben los partidos políticos no tenga ninguna injerencia.
¿Qué sería un Poder Ejecutivo tropicalizado? Bueno, eso lo vemos todos los días. Vemos como han rodado las cabezas de asesores o ministros mezclados en negocios con el Estado. O bien el tráfico de influencias, o los viajes de la Presidenta con su séquito cuando el país vive una de sus peores crisis institucionales.

¿Qué sería un Poder Judicial tropicalizado? Sería un ente donde sus jueces reducen de cinco o tres años la condena de un expresidente para que no vaya a la cárcel por el delito de peculado o donde cuatro o cinco magistrados se iban a China no sé si a protestar contra el encarcelamiento de disidentes y la falta de libertades dado a que el nuestro es un Estado de derecho.
Para estar a tono con todas esas tropicalizaciones en nuestro Estado, en el Museo de Arte Costarricense se dan clases de yoga en sus instalaciones, o bien se promueven conciertos no de música clásica como correspondería a un ente cultural sino charangas para atraer al gran público y decir que ha aumentado la afluencia de personas que visitan el Museo.
Siguiendo con las ocurrencias de la señora directora de esa entidad, que no sé si las ha tomado de museos de otras latitudes, interpreta la ley a su antojo, desaparece el guion de los artistas nacionales más importantes y coloca por seis meses o más la obra de un solo artista, que es, como lo llamó Pedro Oller: “un museo de uno”
Sí, lastimosamente vivimos en un país con un gobierno tropicalizado.

Paul Woodbridge
Abogado