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Sábado 1 Diciembre, 2007

Un Estado renació hace 60 años

El 29 de noviembre hizo 60 años, las muchedumbres, residentes en Tierra Santa, entusiastas salieron a cantar y a bailar en las calles de las ya incipientes ciudades de Tel-Aviv, Jerusalén, Haifa y demás poblaciones del nuevo país. El júbilo trascendió las fronteras y las comunidades judías alrededor del mundo, también, festejaban este triunfo.
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) realizó la votación que aprobó, por una mayoría, en la resolución 181, la creación de un Estado Judío y un Estado Arabe.
Para los judíos, este día fue de gozo y alegría, después de más de 2 mi años de persecuciones y de exilio de su propia tierra, (para la mayoría, pues en la tierra de Israel siempre permaneció una comunidad judía) el sueño del retorno a Israel y Jerusalén se hacía realidad, los cánticos proféticos se cumplían, la creación de un Estado ofrecía la esperanza a un pueblo que había logrado sobrevivir a la “solución final” impuesta por el extremismo de la Alemania nazi.
Hoy la historia da la razón al evidenciar, que si el Estado de Israel se hubiese constituido diez años antes, la tragedia, el dolor y la muerte de tantas personas habrían sido en menor proporción o totalmente evitado. Este lamentable acontecimiento también influyó, como fundamento en la ONU para promover y aprobar tras una votación, que ganó por mayoría, la partición de la Tierra Santa y proporcionó la creación de un refugio, para los judíos, en la tierra de la que habían sido exiliados.
Cabe destacar la influencia significativa que tuvo América Latina en la aceptación de la Resolución 181. En la Asamblea General se necesitaba una mayoría de dos tercios de votos afirmativos y en el número de países que integraban la ONU en aquel tiempo los países latinoamericanos representaban un bloque esencial. La Resolución fue aprobada por 33 votos afirmativos y los dos tercios necesarios nunca se habrían alcanzado sin los 13 votos decisivos que aportaron: Costa Rica, Bolivia, Brasil, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Haití, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
No fue fácil alcanzar este triunfo, los representantes judíos libraron una excepcional contienda diplomática y de opinión pública. Intereses políticos, estratégicos y comerciales se interponían en el camino de los anhelos judíos. Algunos de los Estados que se abstuvieron no estaban en contra de estas aspiraciones, pero temían comprometer sus intereses con la otra parte.
El 29 de noviembre de 1947 es una fecha de las más importantes en la historia judía, que también debe evocar gratitud hacia el espíritu de justicia y solidaridad humana de los países amigos que apoyaron con su voto para que este sueño se convirtiera en realidad.
La gratitud para el pueblo de Costa Rica, para los gobernantes que en ese momento tenían en sus manos la posibilidad de apoyarnos, y especialmente a don Ricardo Fournier quien fungía como embajador en las Naciones Unidas y otorgó su voto a favor de Israel.
Han transcurrido 60 años, en los que a pesar de la adversidad y hostilidad, aunado a ellos el sufrimiento, hemos construido un país, con una sociedad en la que prevalecen los valores, la democracia, la justicia social, los derechos. Donde la educación, los adelantos en alta tecnología, la agricultura, la medicina, etc, son prioridad y están dando sus frutos. El conocimiento se ha compartido con países amigos y países en desarrollo a través de los programas de capacitación.
Se ha recorrido un largo camino, con grandes esfuerzos, llenos de escollos por conseguir la paz, lucha que mantendremos hasta lograr que dos Estados uno palestino y otro judío convivan en armonía. Y finalice el mutuo sufrimiento que ha subsistido en estas seis décadas.

Ehud Eitam
Embajador de Israel