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Jueves 4 Marzo, 2010


Hace 15 años, el Reino de los Países Bajos dotó de más de US$15 millones a cada uno de tres países y, recientemente, aportó $13 millones más para iniciar una nueva etapa en este novedoso esquema de cooperación

Un ejemplo exitoso de desarrollo sostenible

Durante la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro, en 1992, el entonces ministro de Cooperación para el Desarrollo de los Países Bajos, Jan Pronk, sostuvo que la esencia del desarrollo sostenible era cooperar y estimular la cooperación en distintas partes del mundo; que el Norte debía aprender también del Sur y que el Sur podía también aprender de otros países del Sur.
Esa afirmación del ministro Pronk fue un pronóstico muy certero de lo que vendría poco tiempo después. Hoy, Costa Rica es ejemplo claro de que sí había mucho que aprender de otros países hermanos y mucho que enseñar en el marco de una novedosa forma de cooperación.
Precisamente, hace 15 años el Reino de los Países Bajos propuso a tres países situados en diferentes continentes (Benin en Africa, Bhután en Asia y Costa Rica en América Latina), plasmar convenios bilaterales para el desarrollo sostenible. Bajo estos acuerdos, los fondos provenientes de la cooperación holandesa serían destinados a proyectos de carácter sostenible.
Existió el criterio de que estos países presentaban algunas similitudes, pese a sus marcadas diferencias. ¿A cuáles similitudes se referían?

• Costa Rica y Bhután están casi en el mismo meridiano (pero del otro lado del globo)
• Costa Rica y Benín están casi en el mismo paralelo
• Benín y el Reino de los Países Bajos están casi en el mismo meridiano

Nunca habíamos tenido la oportunidad de preguntar el porqué de esa selección, pero lo hicimos hace pocos días, durante la visita que realizó el señor Pronk para celebrar el XV aniversario de Fundecooperación para el Desarrollo Sostenible, organización no gubernamental liderada por costarricenses, que fue la encargada de administrar los fondos provenientes de ese convenio.
¿Por qué esos tres países y no otros? “Yo buscaba demostrar que es posible trabajar en Europa y en otros tres continentes. Buscamos países de tamaño y población similares. En América tenía que ser Costa Rica, por su historia en la conservación; en Asia, Bhután porque tenía que ser Bhután… y en Africa, Benín, porque tiene elecciones democráticas…”
El señor Pronk pudo palpar los resultados de aquella apuesta que hizo el Reino de los Países Bajos, inspirados en los acuerdos de la Cumbre de Río, que 15 años después podían confirmar que su decisión fue la correcta.
Los resultados de los proyectos que ha apoyado Fundecooperación muestran el compromiso y la seriedad de los beneficiarios en los diferentes sectores de trabajo.
Y si tuviéramos la oportunidad de conversar con los que viven ahí realmente escucharíamos lo que conmovió al señor Pronk, cuando uno de los campesinos le confió cómo había cambiado su vida y la de su familia, luego de recibir la ayuda y la asesoría en el marco del programa de cooperación; son historias de éxito, de cambio, de manejo sostenible de los recursos; de promoción efectiva de desarrollo sostenible.
Hace 15 años, el Reino de los Países Bajos dotó de más de US$ 15 millones a cada uno de tres países y, recientemente, aportó $13 millones más para iniciar una nueva etapa en este novedoso esquema de cooperación. Ahora los tres países tenemos la oportunidad de replicar proyectos; es decir, intercambiar conocimiento y experiencias exitosas entre países.
Costa Rica, por la vía de Fundecooperación, ha invertido sus fondos en turismo sostenible, en agricultura sostenible, en tecnologías limpias y en proyectos que promueven la equidad de género.
Ahora nuestra mirada apunta hacia otros países de Centroamérica, donde estamos seguros de que el éxito y la experiencia acumulada por Fundecooperación ayudarán a generar alternativas de desarrollo económico y social en sectores sedientos de cooperación financiera y técnica.

Mauricio Castro-Salazar

www.fundecooperacion.org