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Dicen que no hay mal que por bien no venga. Tal vez el daño infligido a los educadores durante años, que esperamos se solucione muy pronto, pueda servir para que ellos tengan, a partir de ahora al menos, la seguridad de que sus salarios les serán pagados puntualmente y sin errores


Un ejemplo de lo que no se debe hacer

Bien aseguran muchos que toda crisis debería verse como una oportunidad y esperamos que así la esté viendo este Gobierno, que no habiendo generado el problema salarial de los educadores, debe abocarse, como lo está haciendo, a solucionarlo.
¿Que el asunto le está requiriendo un tiempo y esfuerzo considerable cuando debería estar dedicado de lleno a iniciar la gestión que el país espera? Es verdad.
Pero no siendo responsabilidad de la presente administración el desastre del pago a los educadores, debería ser tomado como algo que, si bien se debe solucionar de inmediato, a la vez deje un aprendizaje que pueda ser muy útil.
El Gobierno palpa hoy de cerca lo que no se debe hacer. Observa cómo es que toda actitud y acción errada tiene consecuencias negativas que más temprano o más tarde salen a la luz.
Esperamos que todo sea aprovechado.
No solo en el Ministerio de Educación sino en otras instituciones de Gobierno y descentralizadas urge ir descubriendo los malos manejos e ¿irregularidades? que vienen trabando e imposibilitando el progreso de este país en muchos aspectos.
Dicen que no hay mal que por bien no venga. Tal vez el daño infligido a los educadores durante años, que esperamos se solucione muy pronto, pueda servir para que ellos tengan, a partir de ahora al menos, la seguridad de que sus salarios les serán pagados puntualmente y sin errores.
Pero la experiencia debería dirigirse, como lo decíamos, a entrar de lleno a otras entidades públicas que fueron muy perjudicadas por mala administración, estudiar sus situaciones y emprender la restauración del orden.
Una vez que se haga este trabajo podrán ejecutarse planes y proyectos que de otro modo podrían fracasar.
Como lo hemos dicho en otra oportunidad recientemente, este Gobierno tiene trabajo por partida doble: limpiar y ordenar la casa y simultáneamente emprender proyectos para superación y progreso de todos los sectores de la sociedad.
¿Difícil y complicado?... Sí. Muy difícil y complicado. Pero nada imposible si la mayoría nos dedicamos a construir el país que queremos aunque haya que partir del desorden que hoy vemos.

 

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