Un dinero que ha de cuidarse
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Los $170 millones que pagaron las compañías interesadas en la apertura celular deben usarse solo para los fines ya propuestos, muy eficiente y transparentemente

Un dinero que ha de cuidarse

La apertura celular le significa al país el ingreso de $170 millones que pagaron las empresas Movistar y Claro para participar de esta.
Ese dinero será utilizado en proyectos relacionados con la educación y la tecnología, presentados por el gobierno a mitad del presente año, por lo que hubo tiempo suficiente para estudiarlos y tomar decisiones acertadas para su puesta en marcha.
Los recursos, que forman parte del denominado Fondo Nacional de Telecomunicaciones, comenzarán a utilizarse el próximo año y serán administrados por un grupo de la Superintendencia de Telecomunicaciones, que se supone capacitado técnicamente en la materia, a través de un fideicomiso con el Banco Nacional.

Dos cosas son esenciales ahora: una, que esos fondos sean usados estrictamente para los fines enunciados, y la otra es que se administren correcta y transparentemente.
Cuando hablamos de administración correcta, nos referimos a que el dinero no sea desaprovechado en burocracia innecesaria, malos contratos u otros gastos evitables, ni desviado hacia otros fines.
Las instituciones del Estado cuentan con suficiente recurso humano para implementar nuevos programas y, cuando este deba reforzarse, será hora de reubicar colaboradores y reasignar labores. Es en momentos como ese cuando se pone a prueba la voluntad política y capacidad de los jerarcas para hacer reestructuraciones en las instituciones estatales a fin de mejorar su rendimiento.
El momento no es ni para aumentar planillas ni para hacer un festín de contrataciones, sino para un máximo aprovechamiento de esos $170 millones de modo que a corto, mediano y largo plazo podamos verificar los resultados de su buen uso.
Ese buen resultado ha de verse en una adecuada conectividad del sector educativo público ampliando el ancho de banda en escuelas y colegios, dotándolos de equipos y fortaleciendo la capacitación de los educadores.
En una ampliación de la conectividad de las comunidades, duplicando los 250 centros comunitarios inteligentes y el acceso a niños y ancianos.
Pero también deberán usarse estos fondos frescos que ingresan, en llevar telefonía a las zonas más alejadas, puesto que estas no serán cubiertas por las compañías entrantes.
Costa Rica, que ha tenido una gran penetración en servicios de luz y telefonía hasta el momento, gracias a que esos eran, entre otros, los objetivos de las instituciones estatales al respecto, no debe ahora perder esa valiosa característica, aun si a las empresas privadas que ingresan con la apertura no les interesa.

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