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Un caos que no puede ser eterno

El crecimiento acelerado del parque automotor, la poca inversión en nuevos proyectos viales, el desorden en el transporte público, la escasa oferta de medios de transporte alternativos y el irrespeto a las señales de tránsito son algunos de los factores que se han confabulado para que en San José sea toda una hazaña recorrer distancias en automóvil.
Las presas que día a día tienen que sufrir los conductores, lejos de aminorar, empeoran sin que se encuentre una solución para lo que hace mucho dejó de ser un conflicto y hoy se ha ganado el nombre de caos vial.
La situación no se ha logrado combatir oportunamente y con el cambio de las administraciones, los gobiernos heredan los desórdenes con el perjudicial efecto de la bola de nieve, es decir, que cada vez es más incontrolable.
Un informe que publica hoy LA REPUBLICA revela que desde hace 30 años se han venido pagando al menos cinco estudios que propongan la agilización del tránsito, sin que se haya acatado algún plan que se materialice en una solución de impacto.
Los análisis, financiados en su mayoría con fondos públicos, han recomendado desde la ampliación de la red vial hasta la construcción de un tren rápido, pero hasta el momento ningún gobierno se ha “enrollado las mangas” para entrarle de manera integral al caos.
La recurrente postergación de acciones ha desencadenado muchas consecuencias que van desde el deterioro ambiental hasta el menoscabo en la salud física y mental de la población.
Uno de los efectos es el económico, el cual un estudio del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos calculó que es equivalente a un 3,5% del Producto Interno Bruto.
Esos rubros se distribuyen entre el aumento en el consumo de combustible, el mantenimiento de los vehículos, la atención de pacientes por afecciones respiratorias y el tiempo perdido en embotellamientos, que podría ser empleado en otras funciones.
A un año y cuatro meses de haber entrado en funciones, la presente administración promete poner en marcha algunas de las recomendaciones planteadas pero muy posiblemente el tiempo resulte insuficiente.
Lo que se pueda avanzar será de mucho valor y lo que no, deberá ser adoptado o mejorado por el próximo gobierno, porque Costa Rica está cansado de lidiar con una barahúnda que parece ser eterna.
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