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En este país había ido creciendo la población, y en los últimos años la delincuencia, pero las políticas para dar seguridad a la gente, el número de policías y su formación y equipamiento no habían crecido en la misma medida


Un cambio positivo en seguridad

Parece que uno de los principales logros de la presidente Chinchilla, ha sido disminuir un poco los índices de inseguridad que azotan a quienes viven en este país o lo visitan. Así lo destaca una nota de este medio ayer.
En mayo de 2010, cuando concluía la administración anterior, un 77% de los habitantes coincidía en que la delincuencia iba en aumento, mientras que ahora esa cifra bajó a un 55%.
Esto, desde luego, no es algo que deba dejarnos tranquilos ni mucho menos, pero sí son datos dignos de estudiarse para ver qué fue lo que se hizo bien, para tomarlo en cuenta en todo lo que falta por hacer en materia represiva.
Se incrementaron los operativos en carreteras y la cantidad de unidades móviles, se aumentó la presencia policial en las calles, se sacó a los oficiales que permanecían en las comandancias y se les puso a patrullar o caminar por diferentes puntos del territorio nacional, entre varias otras medidas.
En efecto, en este país había ido creciendo la población y en los últimos años la delincuencia, pero las políticas para dar seguridad a la gente, el número de policías y su formación y equipamiento no habían crecido en la misma medida. Era como si el gobierno mirara para otro lado y no tomara ese asunto como parte de sus obligaciones.
La presente administración asumió la tarea, pero desde luego falta mucho por hacer.
Las medidas han sido principalmente de orden represivo y esto debe continuar, aumentar y perfeccionarse. Sin embargo, es muy poco lo que se advierte en el ámbito de la prevención.
Es en ese aspecto, el preventivo, donde no hubo acción ni en la anterior administración ni en esta.
Mientras el mundo reconoce el hecho de que en general en América Latina hay hoy un poco menos de pobreza y de desigualdad, en Costa Rica esto crece y aunque no es la única causa de posible aumento de la delincuencia, no puede negarse que influya.
Cuando un conjunto de fenómenos como la desintegración familiar, la pobreza y la penetración del narcotráfico confluyen en una nación, esta sin duda está en serio peligro y sus autoridades deben combatir estas causas de violencia y degradación social en forma integral.
Hacemos votos por que así suceda en este país y que de ese modo continúe la lucha emprendida por la administración Chinchilla para devolver un poco de paz a los costarricenses.
 

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