Un asado único
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Un asado único

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Los españoles dicen “Del mar el Mero y de la tierra el Cordero”. ¡Así es! En su conquista llevaron el cordero a muchas latitudes y creció en las zonas aptas para ello, así como el cerdo se aclimató más fácilmente a las zonas tropicales, el cordero lo hizo en las zonas más frescas y altas. Fieles a su cultura criaron estos animales cuya carne tiene un sabor peculiar y diferenciado, fuerte y que perdura en el paladar.
Su carne es acompañada de una grasa necesaria para soportar la rudeza de climas más fuertes, siendo una excelente fuente de proteína y ricas calorías.
La forma de prepararlo es variada, hay recetas que se adaptan tanto al invierno como al verano. Vemos guisos, sopas y estofados en los meses fríos y asados en verano.
En el periodo de fiestas y celebraciones podemos observar cómo se sacrifica este animal para comerlo prácticamente todos los días una y otra vez de muchas formas acompañado de vinos robustos, estructurados y con carácter.
Hay buenos ejemplos con los vinos españoles, especialmente los ricos elaborados con la uva llamada Tempranillo y que por excelencia los tenemos de la Rioja o de Ribera del Duero, entre las zonas más conocidas.
Eso sí, el cordero es español, pero hay corderos de corderos y cada uno será en función de la zona donde se crió, uno patagónico se degusta con un buen Malbec, como por ejemplo el Malma Reserva, potente, buena fruta en la nariz y taninos bien definidos y marcados, es un vino brioso y estructurado a la vez.
¡Buen provecho y hasta la próxima semana!
 

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