Un sistema fiscal simple, reformas pendientes
El Banco Mundial en su sitio web señaló las características que un muy buen sistema tributario debe garantizar
El Banco Mundial en su sitio web señaló las características que un muy buen sistema tributario debe garantizar, indicando que debe ser simple y transparente para promover una recaudación de recursos de manera eficiente y eficaz. Asimismo indicó: “También promueve la equidad, a través de una tributación progresiva. Finalmente, un buen sistema tributario minimiza las distorsiones económicas y promueve la competitividad”.
Lastimosamente no encontramos tales características en nuestro sistema tributario. Si bien se han realizado esfuerzos importantes, nuestro sistema fiscal es complejo de administrar tanto desde la perspectiva de las Autoridades Tributarias como de los contribuyentes.
Ante la crisis económica que afrontamos, se ha discutido reiteradamente la necesidad de medidas que fomenten la reactivación económica y se han planteado algunos proyectos de reforma fiscal que buscan aumentar la recaudación, pero aun en estas propuestas sigue estando ausente el factor “simplicidad”.
Un modelo fiscal con normas claras permitiría que las Autoridades Tributarias recauden los tributos de forma más expedita, ya que será mas sencillo identificar situaciones de incumplimiento. De la misma forma, en el tanto las normas reglamentarias y resoluciones que se emitan para la aplicación de las leyes, se ajusten a los principios constitucionales, generarían un mejor clima de inversión y por tanto, de atracción de nuevos negocios al país que además de aumentar la recaudación generen puestos de trabajo y encadenamiento.
Dada la presión fiscal es entendible que se busque promover reformas que generen una mayor recaudación, sin embargo lo que no es aceptable es que se presenten proyectos de ley que además de incluir normas contradictorias, no resuelven el problema de fondo, sino que una vez más, intentan resolver las urgencias. Sería deseable realizar un análisis del sistema tributario costarricense a la luz de las recomendaciones que todos los años realiza la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, con la intención de construir un modelo tributario acorde a la Costa Rica que queremos seguir construyendo..
Los proyectos de ley presentados en la Asamblea Legislativa, buscan aumentar el impuesto de remesas al exterior y reformar el modelo de impuesto sobre la renta aplicable a personas físicas. En relación con el primero, me parece que sería un error aumentar las tarifas de retención aplicables a quienes ostentan la consideración de no domiciliados, por cuanto las tarifas actuales son ya elevadas y fueron establecidas sin ninguna base técnica. Ambos proyectos proponen un aumento en las tarifas de remesas al exterior correspondiente a 5 puntos porcentuales, de aprobarse el proyecto de ley, implicaría que la distribución de dividendos a favor de un no residente se encontraría sujeto a una tarifa de retención de 20%, mientras que a un residente, la tarifa correspondería a 15%. De entrada, es evidente que adoptar una medida en tales condiciones, no favorecería el clima de inversión.
En lo que corresponde al proyecto de ley que busca reformar el sistema fiscal aplicable a las personas físicas, a pesar de no ser popular, promovería principios de equidad y capacidad contributiva. Sin embargo, lo que se extraña es que ninguno de los textos presentados, incluyan la modificación de aspectos en materia fiscal que han sido objeto de constantes cuestionamientos, así como lagunas o impresiones que se han identificado respecto de lo aprobado a finales del 2018 mediante la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas. Convendría aprovechar la oportunidad para aclarar en una norma de rango de ley, entre otros los siguientes aspectos:
Los puntos antes citados, son simplemente algunos ejemplos de las situaciones que inciden en un clima de negocio óptimo. Para avanzar en la ruta adecuada, convendría revisar y ajustar todas aquellas normas que han sido objeto de discusión, generándole al Estado costos innecesarios, así como limitando la atracción de negocios al país.
Fuente: Banco Mundial