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Un descuido de graves consecuencias


Nuestra edición del pasado viernes informa una situación de vital importancia. El acuífero que abastece varias zonas del Norte, Este y centro del Valle Central se encuentra sobreexplotado por lo que la aprobación de permisos para el desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios está prácticamente cancelada.

Se trata del acuífero Barva-Colima, que genera aproximadamente 9.720 litros de agua por segundo, mientras que la extracción actual por cada uno de esos lapsos de tiempo es de 9.800 litros.

Esta situación significa, por el momento, que no pueden permitirse más construcciones en la zona porque estas limitarían aún más la capacidad del acuífero de recargarse con lluvia. No se puede reducir más la dimensión de las áreas de protección de los mantos acuíferos construyendo sobre ellos porque estas edificaciones generan contaminación, infiltración de aguas residuales y desechos sólidos.

La realidad nacional es que, a pesar de caracterizarse el país por la protección de la naturaleza y la biodiversidad, no se han dado ni en el pasado ni en la actualidad los pasos necesarios para que los costarricenses puedan estar medianamente a salvo de lo que en el mundo es ya uno de los principales problemas: la escasez de agua.

Esta situación en un territorio como el nuestro, con larga estación lluviosa, denota la falta de previsión sobre el tema y, aunque es de responsabilidad de Acueductos y Alcantarillados, debe verse como un descuido de grandes proporciones de los diferentes gobiernos de las últimas décadas.

El problema involucra a todos y se requiere la acción planificada a corto, mediano y largo plazo del Estado, pero igualmente la del sector privado, pues ambos deben asumir la responsabilidad que les corresponde en materia de tratamiento de aguas y desechos sólidos, uso racional del vital líquido, adecuada protección de los mantos acuíferos y eficiente control sobre todo eso.

Es repetir un lugar común que sin embargo se soslaya, la urgencia de asegurar la provisión de agua, en primer término para consumo humano y también para otros fines productivos, garantizando la racionalidad de su uso y el orden de prioridades.

No obstante, faltó y falta la acción gubernamental para poner en marcha a las instituciones y sectores de la sociedad civil que deben trabajar para preservar el agua. La situación de la que nos alertó antes y lo hizo el viernes de nuevo este medio deberá ser tema de atención permanente.
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