Turismo nacional padece la mayor caída del istmo
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Empresas locales encaran reducción del 25% en hospedaje y un 26% en ingresos durante los primeros cinco meses del año de acuerdo con el último informe del Banco Centroamericano de Integración Económica
Turismo nacional padece la mayor caída del istmo
Por hotel se llegaron a despedir hasta ocho empleados por mes en promedio

Los hoteleros costarricenses sufrieron una mayor caída, tanto en la ocupación como en el ingreso percibido por habitación disponible, que el resto de su competencia centroamericana.
En los primeros cinco meses del año, se experimentó una baja del 25% en el hospedaje y los ingresos de los empresarios mermaron un 26% en Costa Rica, tal y como reveló un informe elaborado por Pablo Rodas, economista jefe del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), dado a conocer la semana pasada.
Un panorama distinto lo vivió Panamá, cuya ocupación se redujo en un 17%, mientras que en Guatemala fue del 15%. Cabe destacar que en el país la cantidad de habitaciones es mayor con respecto a la que se contabiliza en estos dos países. En la actualidad operan 40.318 cuartos.

Por su parte, el destino que logró mejor desempeño en ocupación fue El Salvador debido a que la mayoría del turismo hacia ese país está constituido por compatriotas residentes de Estados Unidos.
Las que no han bajado son las tarifas, pues el costo diario promedio del hospedaje apenas descendió un 2,6% en toda la región.
Esto obedece, en el caso de Costa Rica a que en el sector se ha mantenido una política restrictiva en reducción de tarifas para el mercado internacional y en su lugar apostaron por ofrecer valores agregados.
Para los hoteleros costarricenses la turbulencia económica se manifestó con toda su magnitud en las estadísticas de reservación posterior a la Semana Mayor. Durante mayo el temor se adueñó de los pequeños y grandes empresarios, quienes buscaban desesperadamente la respuesta a cómo frenar la curva descendente en su inventario hotelero.
Por el momento, la incertidumbre se centra en temporada verde, donde la caída podría acentuarse, principalmente para setiembre y octubre, periodos tradicionalmente bajos en ocupación.
Otro factor que afecta a los hoteleros es que muchos de los turistas que vienen al país se hospedan en proyectos inmobiliarios o han comprado una segunda casa.

Esto ha contribuido a que un flujo de clientes se pierda.
En la actualidad, más de un 50% del turismo que llega al país proviene de Estados Unidos. Estos potenciales visitantes han manifestado una inclinación a la restricción del gasto ante el temor a perder sus empleos, reveló el estudio de la compañía estadounidense CareerBuilder.
Las bajas ocupaciones y la sensible disminución en los volúmenes de la actividad que están experimentando los hoteleros los han obligado
a recortar personal.
Un 36% de este segmento ha prescindido mensualmente de los servicios de unos ocho empleados directos, de acuerdo con datos de la Cámara Nacional de Turismo. A ello se suma el recorte de gastos.

Ante este panorama, los empresarios coinciden en que lo único que pueden hacer es replantear la forma en que han realizado sus negocios por un modelo más sostenible y que contemple mayores esfuerzos por atender el turismo local.
La crisis abre la opción de la sustitución de turismo por el cual la caída del visitante internacional pueda compensarse parcialmente con el turismo nacional o regional.
En el país las autoridades de turismo han apuntado por seguir realizando campañas en Estados Unidos y diversificar la demanda en destinos como Latinoamérica, Europa y Asia. Sin embargo, a criterio de algunos expertos la búsqueda de otros mercados no tiene mayor asidero en la coyuntura ya que la recesión ha impactado a los demás países.

Karen Retana
[email protected]

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