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Martes, 11 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


Turismo; lo bueno, lo malo y lo feo

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 10 septiembre, 2014


Es más barato comer en un restaurante en Nueva York, Londres o París, que en Escazú


Turismo; lo bueno, lo malo y lo feo

La verdad es que cuando se trata de hacer turismo en Costa Rica casi todo es “bueno”. Recientemente he tenido la oportunidad de hablar con visitantes y puedo reportar que regresan encantados a sus países de origen. El clima lo encuentran muy agradable, los puntos turísticos estupendos —montañas, playas, ríos, parques— y los hoteles cómodos y atractivos.
Pero sobre todo a los turistas “les encanta la gente”. Encuentran a los costarricenses amables, competentes, inteligentes y bastante serviciales. Para algunos es la sensación de “libertad” que se vive lo que más les agrada. Un visitante me dijo “mire, no tienes idea lo que es no sentir que hay una ‘autoridad intrusa’, escuchando, observando, y controlando”.
Esa misma persona me contó que de especial gusto eran las carreteras malas fuera del Valle Central. Manejar en un jeep en calle de lastre a buena velocidad y no encontrar a nadie por varios kilómetros, mucho menos a alguna autoridad uniformada, le ha dado la sensación de vivir una “aventura”.
¡No debo olvidar la comida! Hablan los visitantes de lo agradable que es comer verduras y frutas frescas, quizás recogidas el día anterior. Una mujer me dijo “es que en Costa Rica los tomates tienen sabor. En mi país los recogen verdes y los maduran artificialmente”. Se refirió al pollo que se vende en el supermercado como muy diferente al que encuentran en su patria. “Allá es amarillento y trae mucha grasa”, dijo.
Aquí no se practica el turismo de burbuja donde el visitante se queda en instalaciones apartadas de la sociedad en general y donde se tiene poco contacto con los habitantes excepto si son meseros, amas de llaves y choferes.
El turista puede visitar cualquier restaurante, mercado, centro nocturno y sentirse bien aunque no hable español. Encontrará todo tipo de gente que quiere practicar su inglés.
Esta combinación de puntos de interés atractivos, de clima agradable, de hoteles cómodos, de comida rica, fresca y sana, y de un pueblo simpático y hospitalario es incomparable en el mercado internacional de turismo donde Costa Rica califica entre los lugares más atractivos en el planeta.
Es inusual oír protestas de que “me vendieron una cosa y realmente me decepcionaron”.
Los turistas vienen por dos o tres días o por más tiempo; algunos llegan para casarse en la playa. Quizás pueden practicar un poco de “surf” como parte de la luna de miel. Otros vienen por las aventuras en los bosques y ríos y si son ornitólogos llegan para observar a los pájaros. Todos se sienten bienvenidos y complacidos.
Entonces lo que extraña es oír tantos turistas que dicen “me encanta Costa Rica pero ya no vuelvo más”. Al ser preguntados la respuesta es siempre la misma: “es el país más caro que he visitado. Es más barato comer en un restaurante en Nueva York, Londres o París, que en Escazú. Y ni hablar del transporte y los hoteles”.

Carlos Denton
[email protected]