Humberto Pacheco

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Martes 11 Diciembre, 2007

TROTANDO MUNDOS

Humberto Pacheco

En un largometraje que llama Post Referéndum, don Ottón Solís intenta algún tipo de explicación de porqué el PAC actúa errático en su campaña contra el TLC, tanto en la Asamblea Legislativa —en lo que a Agenda de Implementación se refiere— como en la calle. En buena hora. En una democracia magnífica (contrario a lo que él sugiere) como la nuestra, que dista mucho de ser lo que sus amigos de Venezuela han hecho de ese pobre país, nos preocupan los movimientos políticos que desestiman lo que el Pueblo dicta.
El 70% de todos los costarricenses y el 57% de los que por diversas razones votaron No al TLC se han pronunciado sin cortapisas en favor de aprobar las leyes de implementación. Quienes creen saber más que el Pueblo y buscan atrasar ese proceso, sólo están retratando su filiación. Nos recuerdan al Gobierno derrotado que en 1948 quiso quedarse en el poder por la fuerza.
Habla don Ottón de derroche económico favorable al Sí sin hablarnos de los dineros que se vieron reflejados en la movilización de las masas amenazantes del No, pequeñas pero masas al fin, lo que hace palidecer su argumento. Desestima que fue el temor a la camarilla de fidelidad chavista que apadrinó el No al TLC lo que influyó para que los costarricenses contribuyeran y salieran a votar por el Sí. No olvidemos que los patrones de la lucha del No fueron Fidel Castro, Hugo Chávez y Daniel Ortega, este último con la ambivalencia de estar disfrutando de un TLC en Nicaragua, el mismitico que intentó desacreditar para Costa Rica.
Consideramos que el Referéndum a que fue sometido el TLC no era necesario pues está bien establecido en la Constitución Política que la función de aprobar o no los tratados internacionales le corresponde a la Asamblea Legislativa. Hacerlo fue poner en entredicho el que los diputados que el Pueblo había elegido fueran competentes para resolver el tema. Pero el asunto se polarizó tanto que al final el Referendo resultó una buena decisión.
Afirma don Ottón que no queremos ser el Singapur de América Latina. ¿Cual mejor fórmula secreta tendrá para inyectarle a nuestra nación los recursos que necesita para desarrollarse? ¿Qué maravillosa solución nos tendrá reservada para crearle empleo a esa monumental masa de jóvenes que todo los años se gradúa de colegios y universidades aspirando a encontrar empleo? ¿Con que recursos irá a resolver la creciente demanda económica que pesa sobre los regímenes de pensiones? Porque sin cacao no se puede hacer chocolate y la lírica que precisamente sobresale en su discurso no alcanza para eso.
Pareciera que talvez no es muy ducho en atracción de inversión extranjera al país, supongo que porque nunca ha estado en eso. Quienes llevamos más de 35 exitosos años aportando un granito de arena en la traída al país de esa valiosa fuente de progreso, gustosos le podemos contar como es la cosa. En ningún país del mundo la inversión llega movida por causas olímpicas ó caritativas. Sí las condiciones que se le ofrecen no son muy buenas y muy seguras, ni siquiera lo considera. Para eso tiene muchas otras opciones. No estamos solos en el planeta.
Ahora bien, sí lo que se pretende es aislarnos y buscar dádivas de Naciones Unidas ó ayuda económica de algunos países desarrollados, cual sí fuésemos menesterosos, eso es otra cosa. De esas recursos no quedan para países que como en el nuestro, no están en el fondo de la lista. A mi, como costarricense, no me incluyan en eso; me daría vergüenza.

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