Trípoli, o Dr. Jekyll y Mr. Hyde
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Trípoli, o Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Trípoli permanece tranquila durante el día pero al caer la noche se transforma en una ciudad preñada de peligros, donde la gente se enclaustra en sus casas, se escuchan disparos y hombres armados patrullan por las calles.
Esta es la descripción de la capital libia que hicieron a Efe refugiados de varias nacionalidades que en las últimas horas cruzaron al territorio tunecino huyendo de la guerra civil que se inició hace algo más de dos semanas en el vecino país.

“Por el día no hay problemas, la gente hace su vida normal. Los problemas llegan con la noche, cuando en las calles hay grupos de hombres armados y se escuchan disparos”, fue el testimonio de Bismún Mohamed, sastre de Bangladesh, tras cruzar este paso fronterizo.
Bismún precisó que se desconoce quiénes realizan los disparos, y si lo hacen contra algún blanco concreto, porque “nadie se atreve a salir, nos encerramos en casa escuchando las ráfagas, que a veces continúan ininterrumpidamente durante tres o cuatro horas”.
Para el también bangladeshí Arib Nurahamad, que tiene el oficio de peón, “en Trípoli la situación es la habitual mientras hay luz pero cuando llega la oscuridad es una ciudad que entraña muchos peligros porque se escuchan tiros y la gente tiene miedo a salir”.
El sudanés Mohamed Amir, que trabaja como pintor, calificó de normal el panorama que durante el día ofrece la capital libia, y aseguró que en su caso los problemas surgieron en la ruta de huida hacia Ras el Jedid, “cuando las milicias nos quisieron extorsionar”.
“Nos paraban en la carretera y nos intimidaban. Si, eran milicias que luchan a favor de (líder libio) Muamar al Gadafi”, explicó.
“La situación es muy difícil. Hace un mes me quedé sin trabajo y desde hace dos semanas Trípoli se ha hecho insegura, por la noche se escuchan tiros y nadie sabe quién los dispara”, fue el testimonio del bangladeshí Mohamed Abas, instructor en un club deportivo.
El limpiador sudanés Adam Fadel hizo un relato semejante; “la situación es de calma durante las horas de sol pero a todos nos invade el miedo cuando cae la noche y empiezan los disparos. Nadie sabe a ciencia cierta quién los hace ni contra quién”, dijo.
El tunecino Faridi Islasi, que ha regresado a su país tras estar 22 días en Trípoli trabajando para un proyecto de una organización de carácter islámico, relató que su principal problema lo ha tenido en el camino de vuelta, también a causa de las milicias de Gadafi.
“Me han robado todo, el teléfono y el dinero, hasta las gafas”, afirmó, antes de hacer una descripción de Trípoli que se parece, como una gota de agua a otra, a la de quienes han cruzado la frontera antes que él; “de día es normal, de noche da miedo”.
El paso fronterizo de Ras el Jedid también lo cruzan algunos ciudadanos libios que en la mayoría de los casos pasan únicamente algunas horas en territorio tunecino para visitar a amigos o familiares, hacer compras o negocios, y regresar a su país.
Todos ellos llevan en el automóvil la bandera verde que los identifica como partidarios de Gadafi y pocos quieren hablar con los periodistas; quienes lo hacen se niegan a revelar nombre y apellido y repiten como un 'mantra' el discurso del líder libio.
“Las televisiones árabes, mienten”, “la prensa occidental, miente”, “en Libia todo es normal”, “en Libia todo está en calma”, “en Libia nadie está preocupado”, “¿por qué deberíamos estar preocupados en Libia?”, son algunas de sus respuestas.
Uno de ellos fue más lejos y aseguró que “en Libia la cosa está tan tranquila que ayer en Trípoli estuvimos de fiesta”.

Ras el Jedid, Túnez
EFE


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