María Luisa Avila

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Jueves 10 Noviembre, 2011


Tricotomía

En un intento de llamar la atención de los gobiernos del mundo para combatir la neumonía, la Organización Mundial de la Salud designó al 12 de noviembre como el Día Mundial contra esta enfermedad. La neumonía ocupa el primer lugar como causa de muerte en niños menores de cinco años: 4 millones, una muerte cada 20 segundos. Cada año, se producen 150 millones de neumonías en niños de países en desarrollo y 11 millones necesitan hospitalización.
El 98% de los niños que mueren de neumonía vive en países en vías de desarrollo. La relación es dolorosa y refleja la inequidad existente: por cada niño que muere en un país desarrollado, mueren más de 2 mil en países en desarrollo. Controlar la neumonía es fundamental para cumplir con el compromiso del milenio suscrito por los gobiernos de reducir la mortalidad infantil en dos terceras partes para el año 2015, pero más que cumplir con un compromiso político, es cumplir con una responsabilidad moral de llevar salud a nuestra población más vulnerable.
Las principales causas de la neumonía son prevenibles, vacunando contra neumococo, influenza, sarampión y H. influenzae tipo B. Con un adecuado manejo antibiótico, acceso con oportunidad y equidad a los servicios de salud. Evitando la exposición al tabaco, lavado de manos y adecuado protocolo de tosido y estornudo.
Costa Rica ha logrado altas coberturas contra sarampión; desde 2005 se vacuna contra influenza a los grupos de riesgo, el H. influenzae tipo B, dejo de ser un problema sanitario en 2001. La atención de la neumonía es adecuada y se cuenta con acceso oportuno a los servicios de salud y a los antibióticos necesarios, sin embargo las largas hospitalizaciones, las complicaciones y las secuelas siguen estando presentes. A lo anterior se suman los costos no médicos, directos e indirectos en los que incurre la familia.
En 2009 fuimos, con orgullo, el tercer país en Latinoamérica en introducir la vacuna contra neumococo para todos los niños menores de dos años, hoy el 73% de los niños latinos la recibe. Esta medida impactó en la disminución de hospitalizaciones, uso de antibióticos de amplio espectro, necesidad de radiografías y reducción de complicaciones como empiemas.
A pesar de ello, la introducción de nuevos biológicos en esquemas nacionales sigue reflejando una odiosa e inaceptable brecha que va de diez a 12 años entre países desarrollados y en desarrollo, y de seis a ocho años en un mismo país entre la clase económica de alto ingreso y la de bajo ingreso. Brecha que no debe existir, porque se trata de evitar enfermedad y muerte.
Cito al Dr. Oscar Arias Sánchez: “La razón por la cual millones de personas contraen tétanos o tuberculosis no es médica, sino política…”, lo mismo aplica a la neumonía, cumplir con la meta de reducir la mortalidad en menores de cinco años, requiere una fuerte decisión política, basada en evidencias científicas y costo de oportunidad para lograr una verdadera transformación, al fin y al cabo, la salud es un producto social.

María Luisa Avila