María Luisa Avila

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Jueves 6 Octubre, 2011


Tricotomía


Octubre se viste de rosa, para hacer un llamado a la lucha contra el cáncer de mama. El cáncer de mama es un crecimiento maligno del tejido mamario, que puede extender a los ganglios linfáticos y con menor frecuencia a los pulmones, la pleura, el hueso, la pelvis y el hígado.
Según datos del Registro Nacional de Tumores del Ministerio de Salud, este tipo de cáncer creció un 67% entre 1995 y 2005, al pasar de una tasa de 22,58 por cada 100 mil mujeres a 37,72. Las muertes aumentaron en un 22% entre 2000 y 2009. Lamentablemente el 45% de los tumores se detecta en etapas intermedias y avanzadas, lo cual reduce las probabilidades de sobrevivir.
La mayor incidencia es en mujeres entre los 45 y 65 años, y aumenta después de la menopausia, sin embargo es posible detectarlo en mujeres menores de 30 años. Aspecto, este último, muy preocupante ya que conlleva una mayor agresividad. Los hombres no están exentos de padecer esta enfermedad, sin embargo su riesgo es 100 veces menor que en las mujeres.
Se han descrito dos alteraciones genéticas predisponentes, pero solo representan alrededor del 5% de los cánceres de mama, aunque la alteración se puede constatar en una de cada 200 mujeres. Del 10% al 30% de las mujeres diagnosticadas con este cáncer, tiene el antecedente de alguna familiar cercana con la misma enfermedad. Otros factores de riesgo son el tabaquismo, la ingesta de más de 16 onzas de alcohol al día, obesidad, dieta rica en grasas y pobre en fibra, el sedentarismo.
Ninguno de los factores de riesgo, como sí solo es definitivo, es la sinergia entre ellos y su relación con la persona y su contexto. Lo importante es conocer los factores de riesgo y establecer estrategias colectivas e individuales para controlar los que son proclives a ello.
En términos generales, no hay síntomas, de ahí la importancia del autoexamen de mama, no solo la palpación, sino la visualización ante un espejo buscando retracciones del pezón, cambios en la consistencia de la piel, asimetrías. Y ante cualquier hallazgo, la consulta oportuna puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Hábitos de vida saludables: como la rutina del ejercicio, dieta rica en fibras, mantener peso estable, no fumar, ingerir bebidas alcohólicas con moderación, unidos al autoexamen y la consulta médica oportuna son los pilares de la prevención del cáncer de mama.
Octubre se viste de rosa, múltiples actividades son llevadas a cabo durante este mes, ojalá muchos y muchas participemos en ellas y la información que se reciba sea usada para hacer la diferencia entre la apatía y una actitud proactiva en beneficio de la salud. El 15 de octubre Juntos por la Cura efectuará caminatas y carreras, cuyos fondos serán destinados a la Fundación Gabriela Ross. Un ejemplo de compromiso social e interés por la comunidad.
En octubre me vestiré de rosa, ¿y usted?

María Luisa Avila