Tribunal brasileño debatirá resultado de elecciones de 2014​
Las probabilidades de que el TSE destituya al presidente Temer son del 20%. Bloomberg/La República
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A 18 meses para las próximas elecciones en Brasil, el máximo tribunal electoral está a punto de debatir si anulará el resultado de las últimas.

Hoy, el Tribunal Superior Electoral (TSE), de siete miembros, comenzará a deliberar si anula los resultados de las elecciones presidenciales de 2014 debido a que supuestamente los ganadores financiaron su campaña con fondos ilegales.

El TSE podría invalidar el triunfo electoral de Dilma Rousseff y Michel Temer, presidenta y vicepresidente respectivamente. Rousseff podría perder sus derechos políticos y Temer, la presidencia.

Parece haber pocas posibilidades de que el tribunal decida concentrarse nuevamente en el caos a los dirigentes del país a menos de un año de un proceso de juicio político traumático y el propio Temer no parece estar preocupado. Al oír la noticia de que el proceso comenzaría hoy, Temer dijo: “¿Le pusieron fecha? Genial”.

La consultora de riesgo político Eurasia Group estima las probabilidades de que el TSE destituya al presidente en un 20%. Pero el juicio es otro dolor de cabeza para un Gobierno con índices de aprobación bajísimos que intenta impulsar reformas impopulares. Las nuevas dudas sobre la legitimidad de Temer llegan en mal momento para el Gobierno, en tanto enfrenta una oposición cada vez mayor a su agenda de reformas en el Congreso.

No parece probable que el fallo salga rápido, pero probablemente la confianza de Temer esté bien fundada, según Carlos Pio, profesor de economía política internacional de la Universidad de Brasilia. Él cree que la cercanía de las próximas elecciones pesará en las mentes de los jueces. “Lo más probable es que fallen a su favor, y Temer lo sabe”, dijo.

Se anticipa que el juez Herman Benjamin, el instructor del caso, recomiende al TSE anular la victoria de Rousseff y Temer, pero no está claro cuántos de sus colegas están de acuerdo. El tribunal podría optar por un castigo más suave o incluso decidir separar la fórmula, responsabilizar a Rousseff por la ilegalidad y exonerar a Temer.

Un factor que aumenta la incertidumbre es que dos de los miembros del TSE están por jubilarse. Serán sustituidos por jueces nombrados por Temer, pero podrían votar antes de renunciar, lo que podría alterar el equilibrio en su contra.

Si el TSE llega a anular las elecciones de 2014, la Constitución brasileña dice que el Congreso debe elegir un nuevo presidente en 30 días. Sin embargo, Temer dejó claro que apelaría todo fallo adverso. Los procedimientos judiciales podrían arrastrarse hasta las próximas elecciones, programadas para octubre de 2018.

Ni siquiera un fallo favorable aliviaría la presión sobre el Gobierno. “No creo que eso arregle Brasil”, dijo Pio. “Pero le dará un horizonte temporal más largo al presidente”.


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