Carlos Denton

Carlos Denton

Enviar
Miércoles 15 Junio, 2016

El monto pagado obligatoriamente por cada trabajador a la Caja, junto al aporte del patrono, es más que suficiente para dar un servicio de primera a todos los asegurados

Triaje en la Caja inaceptable

 

Frente a las largas listas de espera que enfrentan los asegurados de la Caja, ahora un vocero anuncia que están estudiando la posibilidad de instalar un programa para clasificar a los que requieren el servicio entre los que necesitan atención urgentemente, que irían al primer lugar de la fila, los “no tan urgentes” que pudieran adelantar algo y los que “pueden esperar”. Esta solución es totalmente inaceptable y francamente macabra en sus implicaciones. Es importante que se rechace ad portas y en voz alta por todos los gremios profesionales, los representantes de los trabajadores y los políticos.
Lo que anuncian quiere decir que habrá algún médico, o quizás enfermero, para que examine cada caso y ponga una pegatina verde, amarilla o roja junto a cada nombre en la lista, siendo la roja la de más urgencia. Este proceso fue inventado por los franceses en las guerras de Napoleón, cuando asignaban un médico que se colocaba a la entrada de los hospitales en el campo de batalla para escoger cuáles heridos necesitaban atención urgente y cuáles no; lo llamaron “triage”. El médico encargado del triaje está decidiendo para algunos pacientes si viven o mueren.


No es posible que la ciudadanía costarricense acepte esto de una institución, a sus 75 años, que está enferma, mal administrada y llena de “botellas”. El monto pagado obligatoriamente por cada trabajador a la Caja, junto al aporte del patrono, es más que suficiente para dar un servicio de primera a todos los asegurados. Que algunos tengan que esperar mucho más que otros, aunque todos paguen por igual, sencillamente no es algo que va a aguantar el pueblo.
Tiene fuertes implicaciones éticas la introducción de un sistema de triaje. Es probable que el médico o enfermero que decida cuál color de pegatina va en el expediente del asegurado, tome en cuenta la edad del paciente. Entonces, el caso de una mujer pensionada de 76 años no será clasificado de tanta urgencia como sería el de un hombre de 43 años con cuatro hijos dependientes. El médico podría decidir que “de por sí ya ha vivido muchos años y nadie depende de ella, mientras que el hombre es productivo”.
La Caja sigue plagada por el problema de los “biombos” y del “amiguismo”. Es posible imaginar que con triaje muy pronto habrá un “precio” para brincarse una cola. Ahora funcionan las listas de espera con fechas “más o menos fijas”. Pero cuando se introduce el factor dinero no es difícil imaginar el espectro de la corrupción apareciendo rápidamente.
Hay una realidad y es que más de un costarricense ha muerto mientras esperaba en una fila para un examen clínico o la atención de un especialista. Si esa persona hubiera tenido la posibilidad de “pagar afuera” por la atención que necesitaba podría haber vivido. Ya la situación es inaceptable pero oficializándola con un sistema de triaje es un paso en dirección a la injusticia social.

Carlos Denton
[email protected]