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RESUMEN EJECUTIVO
Bajar el encaje que se cobra a las entidades financieras, promover un seguro de depósito para la banca privada, y afinar el programa del peaje, se traducirían en menores tasas de interés.
Mientras tanto, Costa Rica tiene un diferencial mayor que el de los demás países centroamericanos, en cuanto a las tasas pagadas en depósitos, y cobradas en los créditos, por los altos costos impuestos por el sistema financiero.
El Gobierno en este momento está buscando varias opciones para impulsar hacia abajo las tasas, incluida una nueva forma de calcular la Tasa Básica Pasiva.
Sin embargo, es poco probable que cualquiera de estas iniciativas prospere, mientras se espera un alza en las tasas en los próximos meses, cuando el Gobierno acuda al mercado para financiar su deuda.



Se liberarían unos $1.200 millones en el mercado financiero costarricense, si se redujera al 10% el nivel del encaje —el porcentaje de cada depósito que todos los bancos están obligados a reservar en el Banco Central—.
El encaje es un importante respaldo ante la posible falta de liquidez de una institución financiera.
Sin embargo, en Costa Rica, el encaje es del 15%, en comparación con el 12% tanto de Guatemala como Nicaragua, y tan solo el 6% en Honduras.
Los bancos en Panamá, por su parte, así como El Salvador, tienen la obligación de depositar hasta el 15% de sus depósitos, pero es proporcional a cada entidad financiera y no se llama encaje, sino que es un fondo de liquidez; sin embargo, el promedio es menor, mientras en Colombia y México el encaje es del 8%.
A diciembre del año pasado unos $3.800 millones representaban el valor que tiene el Banco Central de Costa Rica en recursos provenientes del encaje.
Las tasas pagaderas por los deudores se encarecen, en proporción con el monto del encaje, ya que los bancos tienen menos fondos disponibles para prestar.
En cuanto al seguro de depósitos, este ayudaría a los bancos privados a reducir las tasas que pagan a los dueños de las cuentas de ahorro y corrientes, ya que ellos se sentirían confiados.
De hecho, desde hace 31 años ha existido un fondo de unos $30 millones, heredado de la Agency for International Development de Estados Unidos, que iba a dedicarse a la compra colectiva de un seguro de depósitos; sin embargo, los bancos nunca han podido acordar la forma de invertir ese monto, que hoy es administrado por la Asociación Bancaria Costarricense.
En la región, en Centroamérica, solo Costa Rica y Panamá no cuentan con un sistema de seguro de depósitos.
El tema del seguro no afecta a los bancos públicos, que cuentan con la garantía del Estado.
Adicionalmente, se podría hacer más eficiente el programa del peaje, que fondea la Banca de Desarrollo, al reducir los montos con que la banca privada contribuye, del 17% de las cuentas corrientes.
Sin embargo, la Banca de Desarrollo no consume el total del peaje.
El Banco Central por su parte está haciendo un esfuerzo por impulsar las tasas hacia abajo, incluso la introducción la semana pasada de una nueva forma de calcular la Tasa Básica Pasiva.
No obstante, es poco probable que la medida tenga el efecto deseado, ya que el costo real del sistema financiero queda igual que antes.
El tema de los costos financieros es especialmente relevante en este momento, ya que se espera un alza en las tasas durante los próximos meses, cuando el Gobierno acuda al mercado para financiar su deuda.
El déficit del Gobierno para 2016 se estima en unos $1,8 billones, lo que representa el 6% del valor de la producción nacional.

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