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ANÁLISIS EDITORIAL

Proyecto de Limón todavía enfrenta fuerte oposición

Tres formas de contar con un megapuerto

Hoy: tercera de tres entregas


Resumen ejecutivo
El Gobierno cree que puede seguir adelante con un plan para crear una moderna terminal de contenedores en Limón.
Por otro lado, la oposición de los trabajadores portuarios, preocupados por la pérdida de empleos, podría hundir el proyecto.
En la medida en que la oposición persiste, hay tres formas en las que se podría ajustar el plan, de tal forma que todas las partes queden satisfechas.
Una opción consiste en extender el contrato adjudicado a APM Terminals, que construiría y operaría el nuevo puerto.
Otra consiste en el desarrollo de un puerto de cruceros de primera clase en Limón, capaz de crear nuevos puestos para los muelleros.

El Gobierno puede estar en lo cierto, si cree que puede seguir adelante con un plan para crear una terminal de contenedores en Limón.
Una terminal moderna y eficaz, sería una herramienta de negocios valiosa para la ciudad, así como para el resto del país.
Por otro lado, la oposición de los muelleros de Limón, preocupados por la pérdida de empleos, podría hundir el proyecto.
Una forma de llegar a un compromiso, implicaría una ampliación del contrato adjudicado a APM Terminals, que construiría y operaría el nuevo puerto.
Como parte de este enfoque, APM permitiría que el actual puerto de Moín siga manejando contenedores.
El plan actual le da a APM un derecho exclusivo para el manejo de este tipo de carga, que conforma la parte principal de los negocios del puerto de Moín.
A cambio de permitir la competencia en el manejo de contenedores, APM tendría el derecho de operar la terminal por un periodo adicional al ya pactado, probablemente entre cinco y diez años.
Con el contrato actual, APM operaría la instalación por 30 años.
Una segunda opción consiste en el desarrollo de una terminal de cruceros de primera clase en la ciudad de Limón, la cual crearía empleo para los trabajadores portuarios.
Con los nuevos puestos de trabajo disponibles, la organización gremial dejaría de oponerse a la terminal de contenedores.
APM, una división de Maersk, la naviera más grande del mundo, pagaría por las mejoras en este puerto.
Sería modesta la inversión, que incluye únicamente los nuevos edificios para dar la bienvenida a los visitantes, junto con las instalaciones de jardinería y de turismo.
Ya existe un muelle de aguas profundas para este propósito, que en este momento es subutilizado.
Con una participación en el proyecto, APM y Maersk estarían motivadas a utilizar sus conexiones en todo el mundo, para promover Limón como destino de cruceros.
Al mismo tiempo, se aprovecharía el fondo Limón Ciudad Puerto de unos $80 millones, que ya existe, para embellecer el pueblo, mediante la creación de bulevares peatonales, y la mejora de los parques y edificios históricos.
Finalmente, existe la opción de crear un nuevo puerto en Limón, especializado en el manejo de gas natural, que sería manejado por el sindicato.
No es algo que se desarrollaría a corto plazo, tampoco una instalación de este tipo requeriría una gran cantidad de muelleros.
No obstante, es un factor, que vale la pena analizarse.
El Gobierno en 2011 firmó un contrato con APM Terminals, con sede en los Países Bajos, para construir y operar una terminal de contenedores de $500 millones en la primera fase.
APM es una división de la naviera global A. P. Moller-Maersk, con sede en Dinamarca.
 

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