Tren elevado: ¿buena o mala opción para el transporte urbano?
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A más tardar en 2022 el Área Metropolitana contará con un tren rápido de pasajeros, que ayudaría a reducir la congestión vial, dijo la semana pasada el presidente electo, Carlos Alvarado.

Se trata de un tren elevado, que conectaría Paraíso de Cartago con Alajuela y Belén, pasando por San José, desarrollado con base en un plan que ya cuenta con estudios de prefactibilidad y topográficos, modelo financiero, y metodología tarifaria, de acuerdo con la presidenta del Incofer, Elizabeth Briceño.



Un tren moderno urbano mejoraría la calidad de vida, así como la productividad, al reducir el tiempo gastado cada día por cientos de miles de personas en el transporte público, que a menudo enfrenta pesadas presas.

Sin embargo, no queda claro que el tren elevado sea la mejor opción para alcanzar estos beneficios, o si más bien generaría problemas de acceso, inseguridad y financiamiento.

Hay otras opciones para el transporte urbano, sobre todo el transporte moderno de superficie, tal como el Incofer propuso durante el gobierno de Laura Chinchilla, así como la de una combinación de superficie con el sistema elevado.

Cualquier opción sería ambientalmente amigable, ya que sería impulsada por electricidad y no por diésel, como es el caso de los trenes actualmente en uso y se aprovecharía la ferrovía existente.

En las siguientes secciones de este análisis, presentamos las principales ventajas, así como los defectos de la opción elevada.

 

 


lo bueno y lo malo


Estos son los principales beneficios, así como los defectos de la opción elevada

A FAVOR
Rápido
El tren no tiene que desacelerar en el camino, porque no tendría que lidiar con los cruces ni otros obstáculos.
Cero choques
No habría choques, ya que carece de cruces.
Desarrollo urbano
La calidad de vida urbana mejoraría, con el desarrollo de ciclovías y parques lineales por debajo de la vía ferroviaria.
 
EN CONTRA
Alto costo
La inversión de unos $1,8 mil millones triplicaría la de un tren de superficie.

El costo de la construcción no se recupera mediante los ingresos operativos, que solo cubren gastos corrientes, como salarios, electricidad y mantenimiento.
Acceso difícil
Las personas discapacitadas o mayores de edad tendrían problemas con el acceso a las estaciones elevadas, al depender de ascensores, incluso el plan contempla un elevador por estación.
Inseguridad
Los precarios y negocios pirata aparecerían en las áreas por debajo del tren, tal como ha sido la experiencia de varias ciudades.
Interrupción
La operación cesaría, en caso de que el equipo sufriera un percance, como un motor quemado.
Expansión cara
Sería caro conectar la vía original con otras, incluida la del eventual aeropuerto de Orotina, por el alto costo de la interconexión de las vías elevadas.
Deterioro estructural
La caída del concreto podría ocurrir después de varios años de operación, debido al deterioro de la vía por efecto del agua y el dióxido de carbono, sobre todo si la construcción original es defectuosa.

¿Cuánto cuesta?


Financiar la construcción del tren elevado tendría un costo para el público que triplicaría el de un tren de superficie, para un Gobierno que en los últimos años ha tenido déficits crónicos.

  Costo anual $116 millones  

El costo constructivo no se recuperaría mediante los ingresos operativos, que solo cubren los gastos corrientes, como salarios, electricidad y mantenimiento (la cifra supone un préstamo de $1,8 mil millones a 30 años plazo y una taza del 5%)

 


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