Tratamiento con espuma ofrece solución a venas dañadas
Permanecer mucho tiempo de pie o sentado es una da las causas de la formación de várices. Shutterstock/LA REPÚBLICA
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Nuevas técnicas en el mercado ofrecen más opciones a las mujeres con problemas vasculares, entre ellas, el tratamiento con espuma que además de ser más asequible en cuanto a precio, es rápido y sencillo de realizar.
Este tipo de escleroterapia consiste en rellenar las venas dañadas con polidocanol, un líquido al que se le agrega un gas para convertirlo en espuma y que de esa manera no se diluya en la sangre sino que alcance la pared capilar.

El líquido espumoso que se aplica mediante varios pinchazos, endurece la vena varicosa y la seca para provocar su desaparición. Algunos casos son inmediatos con una sola sesión mientras que otros necesitarán varias aplicaciones.
La espuma multiplica el efecto irritante del producto inyectado favoreciendo un rápido y efectivo cierre de la válvula de la várice dilatada, la cual no es indispensable para el sistema circulatorio.
El tratamiento es efectivo en venas gruesas o várices, no mayores a los 8 milímetros, así como las reticulares y nutricias, que son de mediano calibre.
“Hemos tenido excelentes resultados. Sí se van a producir algunas molestias al mes de aplicado; sin embargo, es un tratamiento que se puede realizar más pronto y más al alcance en caso de que no se pueda con otra técnica por su costo”, dijo Marcial Fallas, doctor en cirugía vascular.
Las várices son venas dilatadas que se inflaman y sobresalen por debajo de la piel con un color amoratado, y que afectan más a las mujeres que a los hombres.
La mitad de mayores de 40 años sufren esta patología; sin embargo, no es propia de esta edad, pues varios casos corresponden a individuos mucho más jóvenes.
Tienen causas multifactoriales, entre ellas pueden ser hereditarias, por sobrepeso, sedentarismo, embarazos, por estar de pie durante largo rato, usar ropa tallada o por ingerir hormonas.
Antes de someterse al procedimiento, el paciente deberá ser evaluado por el médico, quien decidirá cuál es la mejor técnica de acuerdo con su caso, ya que para las venas muy grandes solo es posible el método tradicional de la cirugía o la radiofrecuencia.
Las técnicas actuales pueden curar cualquier tipo de várice, desde las llamadas “arañitas”, que son las más finas y se producen en grupos, hasta aquellas de gran tamaño, no obstante, estas podrían aparecer nuevamente.
“Podemos ofrecer la curación, lo que no podemos es modificar algunos factores que provocarán que nuevas venas se dañen, como que un paciente no haga ejercicio o permanezca mucho tiempo de pie o sentado por ejemplo, o si es hereditario”, señaló el especialista.


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